SemanaRAF 39 – 2017

24 de septiembre de 2017

RECONOCIMIENTO Y RECOMPENSA

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 45ss]

El re conocimiento es una de las posibilidades, al final de un ciclo parcial o final, de revisar lo que se aprendió. Tanto las cosas para repetir como las que convendrá hacer de otra forma.

Cuando nos reconocen nos vuelven a conocer en otro escalón o desde otro punto de vista. Lo mismo cuando nosotros reconocemos a otros y ni hablar a nosotros mismos.

La recompensa, re-compensa el esfuerzo y los sacrificios hechos; los logros obtenidos y los objetivos cumplidos. También la recompensa puede ser una forma de reconocimiento y seguramente el reconocimiento nos dará el sabor de una recompensa. ¿Cuántas cosas hacemos sólo por el reconocimiento?

Aquellos que somos independientes podemos establecer mecanismos de auto reconocimiento y recompensa. Por ejemplo, si me gusta leer puedo establecer un objetivo de logros y resultados ligado a capítulos o páginas de un libro. Lo mismo si te gusta pintar o tocás algún instrumento musical. ¡Ojo con los gastronómicos! O sí… Pero que sean saludables 😉

Los podemos establecer por semana, por día, por hora; siempre con una relación equilibrada entre los resultados y el premio.

¿Cómo te gustaría reconocerte y recompensarte? ¿Con quién te gustaría compartir tus logros?


“Una bella ancianidad es comúnmente, la recompensa de una bella vida.” Pitágoras


BONUS TRACK

Hay celebraciones desbordadas por la emoción. 

 

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SemanaRAF 38 – 2017

17 de septiembre de 2017

¿ORDENES O PEDIDOS?

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:30ss]

 

Cuando algo no está como queremos, cuando vemos que podría estar mejor pero dependemos de otros; o simplemente deseamos que sea otra persona quien lo resuelva, tenemos el recurso de pedirlo.

El título del post hace referencia a que podríamos dar una orden -que es una forma particular de hacer pedidos- una forma en la cual justamente, se espera la ejecución directa de esa solicitud en lugar de obtener un compromiso previo. Es decir que la principal diferencia entre una orden y un pedido, es que ésta última lo que busca es obtener un sí o un no. Si obtenemos un sí, lo que tenemos es un compromiso de alguien para hacer eso que le pedimos; si obtenemos un no, ya sabemos que tenemos que resolverlo con otra persona, o renegociar condiciones. La orden no espera una negativa, ni siquiera espera un sí. Asume que el pedido se cumplirá.

En el modelo tradicional de liderazgo y también educativo, estamos acostumbrados, dada la asimetría de poder, a usar órdenes en lugar de pedidos. A nuestros hijos les ordenamos que hagan la cama, las tareas y lo que queremos que hagan; lo mismo si somos jefes. Lo curioso es que estamos tan acostumbrados a dar órdenes que usamos el modo imperativo para tratar entre pares: “Dame la carpeta” le pedimos a un compañero de trabajo.

Hacer pedidos de forma eficaz tiene un protocolo:

– Le hacemos el pedido concreto a alguien en particular. Evitamos los pedidos al aire o declaraciones de lo que falta.
– Nos aseguramos de que las condiciones de satisfacción estén claras, preacordadas o las enunciamos si hiciera falta.
– Establecemos el factor temporal; es decir un plazo para el cumplimiento o un tiempo durante el cual necesitamos de la acción.

La falta de cualquiera de estas formas puede traer malos entendidos o directamente que lo que creemos que estamos pidiendo no sea interpretado como tal. “Esto es un desastre” es sólo una opinión; no es un pedido para que los chicos hagan orden o para que el equipo mejore el desempeño.

 

 


“Es más fácil pedir perdón de lo que es conseguir permiso”.  Grace Hopper

 


BONUS TRACK

Cómo hacer un pedido eficaz.

 


SemanaRAF 37 – 2017

10 de septiembre de 2017

PREPARARNOS PROFESIONALMENTE…
…para lo que no queremos que pase.

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 45ss]

Una parte muy triste de nuestro trabajo es justamente la misma que le da sentido. Es una paradoja similar a lo que les puede pasar a los bomberos o a los médicos de catástrofes -tema sensible en estos días- que se entrenan y preparan para algo que no quieren que pase.

Y entonces cada tanto nos toca acompañar a los familiares de nuestros asegurados en la tramitación para la liquidación de un seguro. Momento de dolor [porque siempre hay un vínculo afectivo con nuestros clientes] que requiere de una cuota de frialdad necesaria para pensar en todo lo que hace falta presentar, que no se escape una firma, un dato, un aval o documento para que todo fluya como debe y la compañía cumpla con aquello a lo que se comprometió. Y por lo que nosotros confiamos en ella también.

En estos momentos es cuando se nos graba un poco más a fuego el valor de nuestro trabajo.

 


“Cualquier razón que alguien esgrima para no contratar un seguro de vida sonará ridícula para sus deudos.” Anónimo


BONUS TRACK

La otra parte de nuestros planes, a la que sí aspiramos y queremos que se cumpla, es la de alcanzar las metas financieras de largo plazo. Esta metáfora es clara como el agua de la misma historia… 

 


SemanaRAF 34 – 2017

21 de agosto de 2017

USOS DEL SEGURO DE VIDA
[Caso del que está en obra]

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:45ss]

Este caso lo vamos a explicar con una anécdota que comparte uno de nuestros asesores que pidió que resguardemos el nombre del cliente. Por eso usaremos nombres de fantasía.

“Esto que voy a contar me pasó cuando estaba recién empezando en el negocio. Venía de un mes de capacitación, creía que ya conocía todas las objeciones que podrían aparecer y -sin embargo- mientras que estaba llenando la solicitud de mi tercera póliza… Suena el teléfono directo [no existían los celulares en aquella época].

Peter Fernández era pariente lejano pero teníamos mucha afinidad por el club y además era un tipo bueno en esencia. Había comprado el departamento lindante al que ya tenía y estaba en plena obra de unificación para ampliar su vivienda.

Yo le había explicado la importancia del Seguro de Vida y en esa primera entrevista entendió perfectamente -más que yo- lo importante que era la operación que estábamos por iniciar.

Decía que mientras estaba completando la solicitud sonó el teléfono y entonces se entabla este corto diálogo entre Peter y su mujer.

– Sí…; estoy acá con Mariano…

– … [momento de silencio con sonrisa de satisfacción de Peter por lo que estaba haciendo para su familia]

– Estamos haciendo un seguro de vida…

– … [nuevo silencio pero ahora la sonrisa se va desvaneciendo y empecé a intuir problemas]

– Bueno. Mirá… ¡Yo lo voy a hacer igual! Esta noche lo hablamos. [¡clack! Sí… los teléfonos en esa época cuando los colgabas un poco enfadado hacían ruido].

Peter se recompone y me dice… – ¿Por dónde íbamos?

Yo ante la incomodidad de la situación lo único que atiné -por gentileza tal vez- fue a preguntarle:

– ¿Querés hablarlo con María Luz mejor?

– No Mariano, de ninguna manera. ¿Sabés que pasa? En este momento, tengo un departamento hipotecado y el otro destruido por la obra. Si me llega a pasar algo lo único que les dejo es un montón de escombros y los pisos levantados… Esto que me decís que tengo que pagar en lo que es el costo de la obra no me mueve la aguja. Es como si dejara de pagar la obra social por estar en obra…

Esa fue mi tercera póliza vendida… Estos argumentos que me dio Peter los llevé toda mi vida y no sólo me dieron fuerza para las siguientes operaciones sino que esta anécdota la he utilizado como testimonio miles de veces y cada vez que he capacitado a nuevos productores.”

Gracias Mariano por la anécdota que es una enseñanza en sí misma.

 


“Si yo pudiera, escribiría sobre la puerta de cada hogar la palabra asegúrese, porque estoy convencido de que por un sacrificio muy pequeño, toda familia podría protegerse contra catástrofes que las destruirían para siempre.” Winston Churchill 


BONUS TRACK

Para una obra podemos contratar varios tipos de seguro previniendo diferentes riesgos… ¿Pero contra el mismo arquitecto?


SemanaRAF 30 – 2017

23 de julio de 2017

CULPABILIDAD y RESPONSABILIDAD

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:00ss]

La semana pasada cerrábamos el posteo mencionando estas dos actitudes dejando para hoy la reflexión acerca de la diferencia.

Podemos decir que mientras que la culpabilidad apunta a quién hizo algo en detrimento de otros [y/o de sí mismo] la responsabilidad se refiere a quien o quienes tienen el poder de resolver esa situación, generalmente no deseada.

Veamos de ilustrarlo con lo que decíamos la semana pasada:

“…algunos seguirán con explicaciones del tipo “en este momento es muy difícil…”; “no están dadas las condiciones…” y tantas otras que ponen al culpable fuera, en lugar de dejar jugar al responsable de hacer lo que tiene que hacer para lograr lo que quiere.”

En estos ejemplos la culpa parece ser del momento, de las condiciones o de quienes crearon esas condiciones, generalmente entes desconocidos e inidentificables. En algunos casos podemos identificar a los culpables pero eso no resolverá la situación. Esas personas podrán recibir su condena, su multa -en el mejor de los casos- pero el problema seguirá ahí afectándonos.

Quien se sienta responsable [afrontando y reconociendo su culpa, en caso de tenerla] lo que hará es ver cómo resolver la situación y recomponer el estado anterior al daño producido.

Entonces la víctima buscará culpables fuera de su ámbito de acción mientras que el protagonista buscará hacerse cargo de la solución.

Cuando escuchemos la pregunta ¿quién es el responsable de no tener buenas jubilaciones? pensemos bien la respuesta… Aunque no nos guste.

Algunos definen a la responsabilidad como la “habilidad de responder“.


“Puedes pasar tu vida culpando al mundo, pero tus éxitos o tus derrotas son tu total responsabilidad.” 


BONUS TRACK

La culpabilidad no siempre está asociada a la intención de hacer daño pero eso no exime ni de la culpa ni de la responsabilidad de hacerse cargo.

 


SemanaRAF 29 – 2017

16 de julio de 2017

QUERER Y DESEAR

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:30ss]

Continuando con las dualidades o términos que nos pueden parecer lo mismo pero que tienen algunas ligeras diferencias de interpretación vamos hoy con estas dos que bastante tienen que ver a la hora de la planificación en general y de la financiera en particular.

Si vamos al DRAE [1] podemos llegar a confundirnos porque una de las definiciones de querer es justamente desear o anhelar pero como lo que nos mueve en estas distinciones no es lo gramatical sino lo actitudinal vamos a tomarnos algunas licencias y que cada uno tome su propio partido.

Desear

Aspirar con vehemencia al conocimiento, posesión o disfrute de algo.
Anhelar que acontezca o deje de acontecer algún suceso.

¿Quién de nosotros no anhela, desea o aspira a tener un futuro confortable, con independencia financiera?

¿Quién no desea tener una reserva financiera que asegure a nuestra familia un ingreso en caso de no poder proveerlo nosotros?

En todos estos años no hemos conocido a nadie que nos dijera que prefiere que sus seres queridos se las arreglen como puedan [bueno…, en realidad hemos escuchado cada cosa que no nos animamos a decir que no haya habido alguno].

El deseo se asocia con declaraciones del tipo “lo voy a intentar”; “estaría bueno…”; “cuando pueda me voy a ocupar…”.

Querer

Tener voluntad o determinación de ejecutar algo.
Resolver, determinar.

Entonces algunos seguirán con explicaciones del tipo “en este momento es muy difícil…”; “no están dadas las condiciones…” y tantas otras que ponen al culpable fuera, en lugar de dejar jugar al responsable de hacer lo que tiene que hacer para lograr lo que quiere.

 

[1] Diccionario de la Real Academia Española


“Quizás no tenemos el auto apropiado, ni el dinero suficiente para llegar a la meta, pero lo que sí tenemos son las ganas de hacer lo que nuestro corazón nos pide” Familia Zapp


BONUS TRACK

Y un paso más adelante está la diferencia entre querer y amar. Enric Corbera lo explica claramente.

 


SemanaRAF 28 – 2017

9 de julio de 2017

PROTOCOLOS DE COMUNICACIÓN

por Mariano Durlach

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:15ss]

Estamos viviendo en una época en la cual se crean tecnologías de comunicación más rápido de lo que el uso nos permite diseñar o co-crear los protocolos.

Hasta hace no mucho tiempo estaba bastante claro en qué ámbitos usábamos una carta manuscrita o tipeada a máquina; qué extensión tenía un telegrama o una postal y qué tipo de noticias volcábamos en ellos. Claro que el telegrama te lo cobraban por palabra; la postal tenía un espacio físico limitado y además se despachaba abierta [equivalente a lo que hoy en las redes llamaríamos un posteo público] y eso de alguna manera ponía ciertos límites en extensiones, discreción y búsqueda de la relevancia de los temas a comunicar. El tiempo supongo, habrá ido acomodando los usos y costumbres hasta llegar a establecer cierto orden y también la permanencia de los canales permitió a los padres ir enseñando a sus hijos las reglas.

No sé cómo podría ocurrir actualmente el ordenamiento y fijación de las normas de etiqueta y usos porque justamente si algo tienen las redes virtuales es la ingobernabilidad general. Me recuerda a un arquitecto oriental -cuyo nombre no recuerdo- que sembró con pasto toda la superficie de un nuevo parque y dejó que el uso dibujara los senderos. Al poco tiempo se construyeron las veredas internas.

Por ahora lo que creo que nos queda es que cada uno de nosotros estemos un poco más atentos al uso que hacemos de las distintas redes y canales pensando en la relevancia del mensaje, la extensión, la elección del canal adecuado y si a todos los miembros del grupo y a los destinatarios de las listas les interesará el chiste, la cadena y lo que estamos compartiendo.

 


“Hasta este momento los filósofos se han dedicado a interpretar el mundo: ahora, sin embargo, se trata de cambiarlo.” Karl Marx 


BONUS TRACK

Los emoticones también son parte de un nuevo lenguaje que no siempre comprendemos.

 


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