SemanaRAF 31 – 2017

31 de julio de 2017

INTENTAR O INTENTAR

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:15ss]

Hay dos usos posibles para esta actitud. Una de ellas denota una cierta cuota de humildad ante la inseguridad de poder obtener los resultados que deseamos y la otra la usamos a modo de póliza de seguro de incumplimiento de nuestros compromisos.

No es lo mismo intentar hacer algo que hacerlo. Si yo digo que voy a intentar hacer algo que depende de mí, de alguna manera estoy cubriéndome ante un posible incumplimiento. Podré excusarme diciendo que “intenté hacerlo pero…” seguido generalmente de una explicación salvadora que culpará a factores externos como la falta de tiempo y no hacerme cargo de que lo usé para otra cosa.

Ejemplos que escuchamos en nuestra actividad: “intento ahorrar algo a fin de mes”; “voy a intentar tener un respaldo financiero para asegurar la educación de mis hijos” y varias otras buenas intenciones para las cuales no termina de aparecer un compromiso serio.

También puede pasar que el resultado no dependa exclusivamente de mí, entonces lo que estoy manifestando -con una cierta cuota de humildad- es que aún cuando dé todo lo que esté a mi alcance y dentro de mis posibilidades aquello que quiero que ocurra no se cumpla. Un maestro puede intentar enseñar algo y su alumno no aprenderlo.

En GRUPO FLIESS hacemos todo lo que está a nuestro alcance y dentro de nuestras posibilidades intentando que nuestros clientes comprendan la importancia de hacer una planificación financiera  para proteger sus ingresos ante eventualidades. La decisión final es de cada uno de ellos.


“¡Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes!” Maestro Yoda


BONUS TRACK

¿Querés intentar durante 30 días de hacer algún cambio de hábito? 

 


SemanaRAF 30 – 2017

23 de julio de 2017

CULPABILIDAD y RESPONSABILIDAD

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:00ss]

La semana pasada cerrábamos el posteo mencionando estas dos actitudes dejando para hoy la reflexión acerca de la diferencia.

Podemos decir que mientras que la culpabilidad apunta a quién hizo algo en detrimento de otros [y/o de sí mismo] la responsabilidad se refiere a quien o quienes tienen el poder de resolver esa situación, generalmente no deseada.

Veamos de ilustrarlo con lo que decíamos la semana pasada:

“…algunos seguirán con explicaciones del tipo “en este momento es muy difícil…”; “no están dadas las condiciones…” y tantas otras que ponen al culpable fuera, en lugar de dejar jugar al responsable de hacer lo que tiene que hacer para lograr lo que quiere.”

En estos ejemplos la culpa parece ser del momento, de las condiciones o de quienes crearon esas condiciones, generalmente entes desconocidos e inidentificables. En algunos casos podemos identificar a los culpables pero eso no resolverá la situación. Esas personas podrán recibir su condena, su multa -en el mejor de los casos- pero el problema seguirá ahí afectándonos.

Quien se sienta responsable [afrontando y reconociendo su culpa, en caso de tenerla] lo que hará es ver cómo resolver la situación y recomponer el estado anterior al daño producido.

Entonces la víctima buscará culpables fuera de su ámbito de acción mientras que el protagonista buscará hacerse cargo de la solución.

Cuando escuchemos la pregunta ¿quién es el responsable de no tener buenas jubilaciones? pensemos bien la respuesta… Aunque no nos guste.

Algunos definen a la responsabilidad como la “habilidad de responder“.


“Puedes pasar tu vida culpando al mundo, pero tus éxitos o tus derrotas son tu total responsabilidad.” 


BONUS TRACK

La culpabilidad no siempre está asociada a la intención de hacer daño pero eso no exime ni de la culpa ni de la responsabilidad de hacerse cargo.

 


SemanaRAF 29 – 2017

16 de julio de 2017

QUERER Y DESEAR

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:30ss]

Continuando con las dualidades o términos que nos pueden parecer lo mismo pero que tienen algunas ligeras diferencias de interpretación vamos hoy con estas dos que bastante tienen que ver a la hora de la planificación en general y de la financiera en particular.

Si vamos al DRAE [1] podemos llegar a confundirnos porque una de las definiciones de querer es justamente desear o anhelar pero como lo que nos mueve en estas distinciones no es lo gramatical sino lo actitudinal vamos a tomarnos algunas licencias y que cada uno tome su propio partido.

Desear

Aspirar con vehemencia al conocimiento, posesión o disfrute de algo.
Anhelar que acontezca o deje de acontecer algún suceso.

¿Quién de nosotros no anhela, desea o aspira a tener un futuro confortable, con independencia financiera?

¿Quién no desea tener una reserva financiera que asegure a nuestra familia un ingreso en caso de no poder proveerlo nosotros?

En todos estos años no hemos conocido a nadie que nos dijera que prefiere que sus seres queridos se las arreglen como puedan [bueno…, en realidad hemos escuchado cada cosa que no nos animamos a decir que no haya habido alguno].

El deseo se asocia con declaraciones del tipo “lo voy a intentar”; “estaría bueno…”; “cuando pueda me voy a ocupar…”.

Querer

Tener voluntad o determinación de ejecutar algo.
Resolver, determinar.

Entonces algunos seguirán con explicaciones del tipo “en este momento es muy difícil…”; “no están dadas las condiciones…” y tantas otras que ponen al culpable fuera, en lugar de dejar jugar al responsable de hacer lo que tiene que hacer para lograr lo que quiere.

 

[1] Diccionario de la Real Academia Española


“Quizás no tenemos el auto apropiado, ni el dinero suficiente para llegar a la meta, pero lo que sí tenemos son las ganas de hacer lo que nuestro corazón nos pide” Familia Zapp


BONUS TRACK

Y un paso más adelante está la diferencia entre querer y amar. Enric Corbera lo explica claramente.

 


SemanaRAF 24 – 2017

11 de junio de 2017

¿INVOLUCRADO O COMPROMETIDO?

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:45ss]

Distinguir el significado de estas dos actitudes nos va a permitir juzgar de manera diferente a los otros miembros de nuestros equipos y tal vez ordenarnos a nosotros mismos. Veamos primero lo que define cada término:

Involucrar: abarcar, incluir, comprender. / Complicar a alguien en un asunto.

Comprometer: adjudicar a alguien una obligación o hacerlo responsable de algo. / Contraer un compromiso.

Compromiso: Obligación contraída / Palabra dada.

Puedo empezar por distinguir en qué grupos estoy involucrado -porque soy parte de la nómina o lista de miembros- y con cuáles de ellos estoy comprometido. A su vez también es un buen ejercicio distinguir y dejar claro con qué acciones, roles, objetivos lo estoy y con cuales no.

Fuente de frustraciones personales es estar involucrado en varios equipos, comisiones, grupos cívicos, políticos, parroquiales con la mejor buena voluntad y el mayor de los deseos de contribuir con ellos y a la hora de la verdad no me alcanza el tiempo para cumplir con todos los compromisos asumidos generándome una cierta cuota de estrés o cargo de conciencia por no poder estar cumpliendo.

Del otro lado sólo por el hecho de ser parte se espera cierta participación de mi parte, en algunos casos mayor de la que podría ofrecer. Esto termina afectando mi imagen pública.

Cuando me comprometo a realizar acciones para un grupo o equipo [en próximas salidas veremos la diferencia entre uno y otro] del que formo parte, estoy generando una promesa; y eso crea una expectativa en las personas. Se espera que yo haga ciertas cosas que afectarán a los logros y resultados a los que a su vez ese conjunto se comprometió.

Entonces, revisemos en cuáles organizaciones estoy involucrado; en cuáles puedo y estoy dispuesto a comprometerme y con qué cosas en concreto.

Finalmente, tener en claro que siempre estamos comprometidos con algo y muchas veces no llegamos a darnos cuenta si estamos más comprometidos con lo que queremos que pase o con las explicaciones que justifican por qué no pasan.

 


“No hay nada tan amargo como estar largo tiempo pendiente de una promesa.” Seneca 


BONUS TRACK

Cuando nos comprometemos “a todo” sin llevarlo a compromisos concretos y observables podemos quedar pegados de una forma que no nos va a gustar. Es muy sano y asertivo tener claro a qué cosas sí nos comprometemos y a cuales no.

 


SemanaRAF 22 – 2017

28 de mayo de 2017

PROPÓSITO y OBJETIVO

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:30ss]

Seguimos con lo que será una serie de notas que pretenden -como la de la semana anterior- distinguir entre términos que parecen lo mismo pero no lo son. O por lo menos que podemos darles sentidos diferenciados.

Empecemos por ver cómo define la Real Academia[1] a la dupla de hoy:

Propósito

1. m. Ánimo o intención de hacer o de no hacer algo.

El propósito es aquello que nos mueve hacia los objetivos que nos planteamos; es lo que le da sentido; es -dicho de otra manera y reiterando lo que muchas veces planteamos desde este blog- el para qué!

Objetivo

8. m. Punto o zona que se pretende alcanzar u ocupar como resultado de una operación militar.

Haciendo abstracción de la referencia hacia lo militar y acordando que los objetivos los podemos plantear para diferentes ámbitos y dominios, podemos decir que el objetivo es lo que nos va a permitir, una vez alcanzado, cumplir con ese propósito.

Si bien las diferencias pueden ser sutiles y siempre son interpretativas, entendemos al propósito como un estado deseado, una situación que puede ser observable o no y el objetivo además le agrega variables cuantitativas, medibles en su totalidad y divisible, a su vez, en metas parciales.

Ahora, llevémoslo a nuestras realidades y tratemos de buscar ejemplos que nos sirvan.

Un propósito que nos mueve a ahorrar puede ser asegurar una educación universitaria a nuestros hijos. El objetivo será la suma necesaria que costee la carrera y determinada para disponer de ella en un momento cierto.

Otro propósito puede ser tener una vejez con independencia financiera; el objetivo de ahorro será aquel capital suficiente que nos proporcione la renta necesaria en el momento deseado. Recordemos la diferencia entre la jubilación y el retiro planteada en la salida anterior.

¿Para qué nos sirve diferenciar entre ambas distinciones?

Simplemente para poder planificar ajustadamente; para que los planes perduren por la motivación que nos da el propósito y para tener la certeza de que los esfuerzos y sacrificios [tema de otra salida] están bien dirigidos y rendirán sus frutos.

 [1] Fuente: DRAE. Diccionario de la Real Academia Española


“A lo largo del viaje en busca de su destino, nunca debe olvidar que el éxito es un fenómeno interno; no debe engañarse con parámetros externos. Procure siempre su realización personal, logrando objetivos y metas valiosas que lo hagan mejorar como individuo y como miembro de la sociedad. En este sentido la riqueza económica deberá ser siempre un medio para lograr su crecimiento como persona y nunca un fin en sí mismo.” Gustavo Ibáñez Padilla 


BONUS TRACK

Si no sabemos para qué invertimos, ni cuánto necesitaremos y mucho menos ¿cuándo? estaremos como Alicia preguntándonos qué hacer.

 


SemanaRAF 20 – 2017

14 de mayo de 2017

PROGRAMANDO EL ROBOT VENDEDOR

por Mariano Durlach

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:15ss]

Imaginá por un momento que sos el responsable de ventas de tu empresa y estás con el programador del nuevo robot vendedor que incorporaron.

El técnico te informa que ya cargó…

  • Los manuales de producto completos.
  • Los diálogos para proponer entrevistas a los diferentes tipos de clientes de acuerdo a una enorme variedad de posibilidades que van desde la edad, el género, el estado civil, situación familiar, actividad laboral hasta el reconocimiento de su perfil neurolingüístico de acuerdo al tipo de palabras que usa.
  • Todo el set de preguntas necesarias para poder elaborar propuestas. No sólo las preguntas duras sino las blandas, las que ayudan a tomar decisiones y además las que necesita hacer para ampliar información faltante -y de yapa- las que además pueden acelerar un cierre de ventas.
  • Las guías, pasos y procedimientos para estructurar las presentaciones.
  • Las respuestas para mitigar las posibles objeciones.
  • Las diversas fórmulas para detectar indicios de compra e intentar cerrar negocios.

Además ya ajustó el programa de actividades con…

  • La cantidad de llamadas diarias que tiene que hacer para conseguir nuevas entrevistas.
  • Seguimiento periódico de la cartera actual y revisión de ex-clientes.
  • La cantidad de visitas diarias que tiene que hacer.
  • El sistema de reporte de las actividades y resultados y todo un set de actividades administrativas engorrosas pero muy necesarias.

Te comenta que además tiene alertas de detección de situaciones no programadas que requieran revisión; es decir que está programado para aprender.

Y ahora te hace esta pregunta:

¿Qué le tenemos que programar para que el cliente sienta que es mejor tratar con nuestro robot y no con un ser humano de la competencia?

 


“Los sistemas y las escuelas pueden indicar métodos y caminos, pero ningún sistema ni escuela pueden hacer por un hombre el trabajo que él mismo debe hacer. El crecimiento interior y el cambio del nivel de ser dependen por completo del trabajo que un hombre debe hacer por sí mismo.” George Gurdjieff


BONUS TRACK

 Tal vez este androide te ayude a responder la pregunta…

 


SemanaRAF 16 – 2017

16 de abril de 2017

LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL

por Mariano Durlach

[Tiempo estimado de lectura: 60ss]

En la concepción tradicional de éxito estamos acostumbrados a tomar sólamente la dimensión monetaria o el resultado financiero como variable a medir.

Las empresas tradicionalmente se nutren de recursos tomados del medio ambiente; necesitan recursos financieros y por supuesto, nada de lo anterior puede ser transformado si no tuviéramos personas involucradas [llamémosle personal, recursos humanos, humanos con recursos o el eufemismo que nos guste].

La EBC [Economía del Bien Común] y las Empresas B toman además del balance financiero, otros dos indicadores para guiar sus acciones y medir su éxito: el impacto en el medio ambiente y en las comunidades en las que intervienen.

Yendo un poco más allá, en esta semana de reflexión, cualquiera sea el credo de cada uno… ¿Podríamos pensar en cómo incorporar la dimensión espiritual a nuestros indicadores de éxito?

¿Cómo podríamos saber que nuestro trabajo, nuestra empresa, nuestro hacer cotidiano, nuestras decisiones estratégicas -entre otras- están encaminados hacia un fin espiritual y superior?


“No todo lo que se puede medir importa ni todo lo que importa se puede medir.”


BONUS TRACK

Celebramos esta Pascua compartiendo esta historia…

 


 


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