SemanaRAF 42 – 2017

15 de octubre de 2017

LAS MAMIFLIESS

[Tiempo estimado de lectura: 30ss]

En este día tan especial vamos a saludar y reconocer muy especialmente a las madres que integran el equipo. Ellas son:

Adriana / Yanina / Silvina / Carmen / Ester / Norma / Miriam / Graciela / Luisa / Geraldine / Luisina / Mónica / Andrea / Stella / María Rosa / Silvina / Sofía / Viviana / Carolina / Viviana.

A todas ellas les reconocemos su valor y su amor incondicional que sin dudas es inspirador a la hora de asesorar a sus clientes.

Nos gustaría hacer un collage con todas la madres que son clientes y amigas de la agencia… ¡pero son muchas! 😉

 


“Cuando era niño y veía imágenes escalofriantes en las noticias, mi madre siempre me decía que me fijara en la gente que estaba ayudando. Siempre había alguien que estaba ayudando.” Fred Rogers


BONUS TRACK

Saludamos a otra madre muy especial, madre de todos y a la que en conjunto necesitamos.

 

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SemanaRAF 41 – 2017

8 de octubre de 2017

INDICADORES DE ÉXITO

por Mariano Durlach

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:45ss]

También llamados en el mundo empresarial KPI, por sus siglas en inglés que se refieren a Key Performance Indicator [Indicadores clave del desempeño] son una serie de parámetros que se toman antes de iniciar un proyecto o programa de cambio y que se van chequeando y monitoreando durante el programa y posteriormente para poder saber si lo que se hizo fue un éxito o un fracaso [medido de acuerdo a esos indicadores]. ¿Por qué resaltamos ésto último? Justamente porque muchas veces confundimos nuestras percepciones de éxito viviendo un mismo resultado con frustración o alegría.

Para ciertos proyectos pareciera fácil encontrar esos indicadores. En un negocio o inversión financiera puede ser la llamada ROI [retorno sobre la inversión]. En otros, donde lo que importa no se puede medir o donde lo que se puede medir no importa, no es tan fácil la cuestión.

¿Qué indicadores estamos usando para medir nuestro éxito como padres? ¿Nos preocupa que tengan un título, que “ganen buena plata” o queremos que sean felices? ¿Cómo nos damos cuenta de que lo están siendo?

Cómo deportistas… ¿Sólo los resultados, trofeos y anotaciones? ¿Qué peso tiene en nuestro éxito el FairPlay?

Clayton Christensen pregunta a sus alumnos en el trabajo final de la maestría de Harvard: ¿Cómo vas a medir tu vida? y lo hace con estas tres preguntas:

1ª. ¿Cómo puedo estar seguro de que seré feliz en mi carrera?
2ª. ¿Cómo puedo estar seguro de que mi relación con mi cónyuge y mi familia se convertirá en una fuente constante de felicidad?
3ª. ¿Cómo puedo estar seguro de que no iré preso? Si te sorprende esta, te invito a que leas el posteo en  el SemanaRAF 31 – 2012.

Las empresas B por ejemplo se proponen medir el éxito en lo que llaman el triple impacto usando indicadores referidos al rédito para los accionistas y sin descuidar los beneficios para la sociedad y para el medio-ambiente. Y lo hacen mediante un exhaustivo cuestionario al que llaman: Mide lo que importa.

Podría seguir haciéndome preguntas para diferentes dominios, muchos de ellos en los que no acostumbramos medirlo: amistad, espiritualidad, sabiduría… ¿Qué más se te ocurre?


“Para los fanáticos de este deporte, el fútbol es la cosa más importante entre las cosas que no son importantes.” Eduardo Regondi


BONUS TRACK

Te mostramos una nueva posibilidad para modificar el mundo a través de la economía.

 


SemanaRAF 40 – 2017

1 de octubre de 2017

LOS VENDEDORES Y EL CO-WORKING

por Mariano Durlach

[Tiempo estimado de lectura: 1mm;15ss]

La tecnología está cambiando la forma de trabajar de vendedores, asesores y consultores, profesionales independientes y en general de los llamados “trabajadores del conocimiento”.

Lo que históricamente definíamos como “ir al trabajo” hoy lo estamos resignificando cada vez más por “hacer una tarea”; y esa necesidad de ir a un lugar en el que contábamos con los recursos que no teníamos en otro lugar, hoy cambia por buscar el mejor espacio para la tarea que necesitamos desarrollar, en el momento que necesitamos hacerlo.

Los vendedores por caso, llegaban a la hora de entrada; sacaban su fichero de un cajón; organizaban sus fichas de potenciales clientes sobre un escritorio, hacían las llamadas a los mismos desde el teléfono “atado” a ese escritorio, con el ruido del ambiente; luego preparaban sus propuestas con el programa instalado en la PC de su compañía y cuando cerraban un negocio presentaban los papeles en la administración de la organización. Al fin del día luego de cierta cantidad de horas en un mismo espacio, cerraban su día laboral.

¿Cuántas de estas tareas hoy podemos hacer en nuestros dispositivos móviles por ejemplo? Me animo a decir que todas. Eso permite que no necesite desplazarme a una oficina para hacerlas sino que yo elija desde dónde las quiero hacer. Puedo hacerlo en mi casa, si se dan las condiciones y también puedo aprovechar lo que se llaman espacios de co-working que son lugares en los que por una suma determinada puedo aprovechar alguna tecnología que no disponga [impresora y escáner, sala para una reunión presencial o virtual, etc]. Y sobre todo, son lugares en los que me voy a encontrar con otras personas como yo que pueden ser potenciales clientes y proveedores de servicios que yo también necesite y -¿por qué no?- con quienes pueda crear algunas alianzas estratégicas.

 


En un tiempo no muy lejano el trabajo irá con nosotros. No habrá separación entre trabajo y vida privada porque el trabajo formará parte de nuestra vida. Con ello el concepto de oficina desaparecerá y cualquier espacio pasará a ser un posible lugar de trabajo. Es la separación total de trabajo-lugar.Arqº Francisco Vázquez Medem


BONUS TRACK

Este video nos muestra de forma muy simple algunas de las diferentes opciones para elegir lugares de trabajo.

 


SemanaRAF 38 – 2017

17 de septiembre de 2017

¿ORDENES O PEDIDOS?

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:30ss]

 

Cuando algo no está como queremos, cuando vemos que podría estar mejor pero dependemos de otros; o simplemente deseamos que sea otra persona quien lo resuelva, tenemos el recurso de pedirlo.

El título del post hace referencia a que podríamos dar una orden -que es una forma particular de hacer pedidos- una forma en la cual justamente, se espera la ejecución directa de esa solicitud en lugar de obtener un compromiso previo. Es decir que la principal diferencia entre una orden y un pedido, es que ésta última lo que busca es obtener un sí o un no. Si obtenemos un sí, lo que tenemos es un compromiso de alguien para hacer eso que le pedimos; si obtenemos un no, ya sabemos que tenemos que resolverlo con otra persona, o renegociar condiciones. La orden no espera una negativa, ni siquiera espera un sí. Asume que el pedido se cumplirá.

En el modelo tradicional de liderazgo y también educativo, estamos acostumbrados, dada la asimetría de poder, a usar órdenes en lugar de pedidos. A nuestros hijos les ordenamos que hagan la cama, las tareas y lo que queremos que hagan; lo mismo si somos jefes. Lo curioso es que estamos tan acostumbrados a dar órdenes que usamos el modo imperativo para tratar entre pares: “Dame la carpeta” le pedimos a un compañero de trabajo.

Hacer pedidos de forma eficaz tiene un protocolo:

– Le hacemos el pedido concreto a alguien en particular. Evitamos los pedidos al aire o declaraciones de lo que falta.
– Nos aseguramos de que las condiciones de satisfacción estén claras, preacordadas o las enunciamos si hiciera falta.
– Establecemos el factor temporal; es decir un plazo para el cumplimiento o un tiempo durante el cual necesitamos de la acción.

La falta de cualquiera de estas formas puede traer malos entendidos o directamente que lo que creemos que estamos pidiendo no sea interpretado como tal. “Esto es un desastre” es sólo una opinión; no es un pedido para que los chicos hagan orden o para que el equipo mejore el desempeño.

 

 


“Es más fácil pedir perdón de lo que es conseguir permiso”.  Grace Hopper

 


BONUS TRACK

Cómo hacer un pedido eficaz.

 


SemanaRAF 35 – 2017

27 de agosto de 2017

USOS DEL SEGURO DE VIDA
[Caso de los abuelos millonarios]

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:45ss]

 

A raíz de la anécdota posteada la semana pasada, un asesor colega nos recordó otra historia que nos había contado alguna vez. Como el relato es muy personal y nuevamente, el valor está en la reflexión del productor, por razones obvias resguardaremos su nombre.

Estas son la líneas que recibimos:

“Estimados,

La anécdota que contaron la semana pasada me hizo acordar algo que me pasó a mí y por lo cual desde que me lo ofrecieron y antes de dedicarme a esto, tengo mi propio seguro de vida. Y es eso mismo lo que me sirvió también para argumentar y cerrar muchos negocios.

Mi relación con mi suegro no es de lo mejor… En realidad es nula; es una persona egoísta, egocéntrica que sólo ha logrado que algunos de sus hijos y nietos estén cerca de él a cambio de dinero. Es una situación triste pero es así. Es un tipo que no tiene problemas económicos y mantener a mis hijos si yo no pudiera estar, no sería un problema económico para él (no le movería la aguja como decía el cliente de Mariano). Es decir que yo tranquilamente podría haberme puesto la excusa de ¿para qué quiero un seguro si total a mi mujer la puede mantener su padre? ¡Qué vaya y le pida a él que se ocupe!

Pero así como yo hago lo que puedo para mantener a mis hijos y rechazo la posibilidad de tener que someterme a su voluntad por necesidad económica, pienso que a mi esposa le pasaría lo mismo si yo no estuviera. No quiero que mis hijos tengan que ir a pedirle nada; que no tengan que ir de vacaciones a su campo sólo por “la cuota”. Si quieren ir a ver al abuelo que sea porque tienen ganas, no por necesidad. Puede ser que yo sea orgulloso pero prefiero que le lleve la plata del seguro y le pida que compre vacas o siembre soja y después ir y exigir las ganancias, a que tenga que ir a pedirle todos los meses.

A mí también esta experiencia personal me dio mucha fuerza para vender seguros a esas personas que son hijos de millonario o peor: yerno de millonario.”

Nuevamente un testimonio que explica el sentido de protegernos ante la pérdida de la posibilidad de generar ingresos.

 


“Es fácil ser independiente cuando tienes dinero. Pero ser independiente cuando no tienes nada, esa es la prueba en que te puso el Señor” Mahalia Jackson 


BONUS TRACK

Una charla TEDx que refuerza de forma muy ordenada mucho de lo que permanentemente hablamos desde este espacio.

 


SemanaRAF 31 – 2017

31 de julio de 2017

INTENTAR O INTENTAR

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:15ss]

Hay dos usos posibles para esta actitud. Una de ellas denota una cierta cuota de humildad ante la inseguridad de poder obtener los resultados que deseamos y la otra la usamos a modo de póliza de seguro de incumplimiento de nuestros compromisos.

No es lo mismo intentar hacer algo que hacerlo. Si yo digo que voy a intentar hacer algo que depende de mí, de alguna manera estoy cubriéndome ante un posible incumplimiento. Podré excusarme diciendo que “intenté hacerlo pero…” seguido generalmente de una explicación salvadora que culpará a factores externos como la falta de tiempo y no hacerme cargo de que lo usé para otra cosa.

Ejemplos que escuchamos en nuestra actividad: “intento ahorrar algo a fin de mes”; “voy a intentar tener un respaldo financiero para asegurar la educación de mis hijos” y varias otras buenas intenciones para las cuales no termina de aparecer un compromiso serio.

También puede pasar que el resultado no dependa exclusivamente de mí, entonces lo que estoy manifestando -con una cierta cuota de humildad- es que aún cuando dé todo lo que esté a mi alcance y dentro de mis posibilidades aquello que quiero que ocurra no se cumpla. Un maestro puede intentar enseñar algo y su alumno no aprenderlo.

En GRUPO FLIESS hacemos todo lo que está a nuestro alcance y dentro de nuestras posibilidades intentando que nuestros clientes comprendan la importancia de hacer una planificación financiera  para proteger sus ingresos ante eventualidades. La decisión final es de cada uno de ellos.


“¡Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes!” Maestro Yoda


BONUS TRACK

¿Querés intentar durante 30 días de hacer algún cambio de hábito? 

 


SemanaRAF 30 – 2017

23 de julio de 2017

CULPABILIDAD y RESPONSABILIDAD

por Grupo Fliess

[Tiempo estimado de lectura: 1mm:00ss]

La semana pasada cerrábamos el posteo mencionando estas dos actitudes dejando para hoy la reflexión acerca de la diferencia.

Podemos decir que mientras que la culpabilidad apunta a quién hizo algo en detrimento de otros [y/o de sí mismo] la responsabilidad se refiere a quien o quienes tienen el poder de resolver esa situación, generalmente no deseada.

Veamos de ilustrarlo con lo que decíamos la semana pasada:

“…algunos seguirán con explicaciones del tipo “en este momento es muy difícil…”; “no están dadas las condiciones…” y tantas otras que ponen al culpable fuera, en lugar de dejar jugar al responsable de hacer lo que tiene que hacer para lograr lo que quiere.”

En estos ejemplos la culpa parece ser del momento, de las condiciones o de quienes crearon esas condiciones, generalmente entes desconocidos e inidentificables. En algunos casos podemos identificar a los culpables pero eso no resolverá la situación. Esas personas podrán recibir su condena, su multa -en el mejor de los casos- pero el problema seguirá ahí afectándonos.

Quien se sienta responsable [afrontando y reconociendo su culpa, en caso de tenerla] lo que hará es ver cómo resolver la situación y recomponer el estado anterior al daño producido.

Entonces la víctima buscará culpables fuera de su ámbito de acción mientras que el protagonista buscará hacerse cargo de la solución.

Cuando escuchemos la pregunta ¿quién es el responsable de no tener buenas jubilaciones? pensemos bien la respuesta… Aunque no nos guste.

Algunos definen a la responsabilidad como la “habilidad de responder“.


“Puedes pasar tu vida culpando al mundo, pero tus éxitos o tus derrotas son tu total responsabilidad.” 


BONUS TRACK

La culpabilidad no siempre está asociada a la intención de hacer daño pero eso no exime ni de la culpa ni de la responsabilidad de hacerse cargo.

 


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