SemanaRAF 40 – 2015

MÁS DE UN JEFE

por Mariano Durlach

[Tiempo estimado de lectura: 2mm:00ss]

Consideremos  la siguiente situación: estás trabajando en una tarea que tenés que entregarle a tu jefe antes del horario de cierre; te cruzás en el pasillo con uno de los directores de la organización, con un nivel jerárquico por arriba del de tu jefe que te ve y te dice inspirado: “¿Cómo no lo pensé antes? ¡Vos me vas a salvar!” Y ahí nomás te pide que vayas urgente a otra sucursal a cubrir a un empleado que faltó.  

Y ahora… ¿Qué hago? ¿Le digo que tengo que terminar la otra tarea o me pongo el saco y voy volando? ¿Le aviso a mi jefe, que para colmo no está y vuelve a última hora a buscar lo que me pidió? Cualquier camino que tome alguno se va a enojar conmigo. ¿Le hago caso al que más jerarquía tiene y después me excuso con mi jefe diciéndole que el director me mandó? Pero… lo que me pidieron era muy importante…

Convengamos que el director debería hablar primero con tu jefe pero sabemos que muchas veces se saltean los escalones jerárquicos o más frecuentemente las personas en las organizaciones tienen más de un jefe. ¿Te viste alguna vez en esta disyuntiva? Veamos cómo se resuelve en el mundo militar. El protocolo militar que aprendí en la colimba me resultó muy útil luego para tomar decisiones en las que tenía que optar por conformar a una u otra persona.

Un superior de cualquier rango te daba una orden; en el camino a su cumplimiento otro superior -cualquiera sea el grado militar que tuviera respecto del que dio la primera orden- te daba otra instrucción que impediría el cumplimiento de la primera; el procedimiento era responder que estabas cumpliendo una orden indicando quién te  la había dado. A partir de esa declaración, el problema y la responsabilidad de la elección dejaba de ser tuyo. Ahora era de tu superior. Él tenía que asumir la responsabilidad de dejar tu tarea inicial inconclusa y reportar a quién te dio la primera orden o liberarte.

Por supuesto que primaba generalmente la jerarquía pero el almirante o el cabo debían hacerse responsables, uno frente al otro de la decisión.

En la vida civil es factible ante una situación de este tipo, responder: “no tengo inconveniente en ir a la sucursal a cubrir el lugar, sólo que tengo que terminar una tarea que me pidió mi jefe y no voy a poder cumplir con ambas”.

Esto es actuar con responsabilidad.

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“Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa.” André Maurois

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BONUS TRACK

Una de las herramientas más poderosas con las que contamos para no incurrir o caer en situaciones que no nos favorecen es la declaración de NO. 

Cuando decimos que no, decimos que no a lo que no queremos separando a las personas de las situaciones.

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