SemanaRAF 09 – 2014

INTENCIONES

por Mariano Durlach

[Tiempo estimado de lectura: 1'45"]

Primero te hago una pregunta y después seguimos…

5 ranasHay cinco ranas en una piedra y una intenta tirarse al agua… ¿Cuántas quedan sobre la piedra?

La respuesta probablemente la encuentres solo después de leer estos dos casos que no son de Harvard, son de por acá nomás…

Caso 1

Es una señora de más de 80 años que por una serie de dolencias que no vienen al caso tuvo que permanecer unos meses en cama y que -luego de una serie de tratamientos- pudo pasar a una silla de ruedas.

Físicamente sus músculos se atrofiaron por  ese tiempo de inactividad pero afortunadamente no lo suficiente como para impedir que pueda volver a caminar. De hecho, el médico le dice que tiene que empezar a hacerlo con un andador para recuperarse y poder caminar nuevamente.

La señora permanentemente se queja de que no puede caminar y manifiesta “cuánto me gustaría poder caminar“.

La respuesta de las personas que la rodean en su vida cotidiana es: “bueno… entonces hacelo; el médico te dijo que tenés que caminar. ¿Te traigo el andador?”

Y las respuestas varían dependiendo de ciertas circunstancias: “Ahora no porque hace calor“; “Después porque ahora dan una película“; “Más tarde porque…” Y así…

Caso 2

Frente a un taller de herrería con el que trabajaba hace unos cuantos años, vivía un hombre de unos 50 de edad. Estaba desocupado y los muchachos del taller, con la característica picardía del laburante le habían puesto de apodo Huevo de Heladera “…porque está siempre parado en la puerta“.

Una vez por día cruzaba la calle a compartir unos mates y su lamento era infaltable: “No hay laburo che!” o “Qué difícil está para conseguir laburo“. O cualquiera de la variantes…

Un día los muchachos le preguntan cuál era su oficio, qué era lo que sabía hacer… Curiosidad como para ver para donde orientarlo o estar atento. “Camionero” dijo con la firmeza del que se siente seguro de su oficio.

Pocos días más tarde, en una de sus habituales cruzadas, los muchachos le comentan que en el corralón de materiales de la otra cuadra estaban buscando un camionero. Su respuesta fue inmediata: “Nooo… para camionero noo… Tenés que estar toooodo el día arriba del camión!

Devolvió el mate, volvió para su casa y no recuerdo que haya vuelto a cruzar.

Otros casos.

En otra oportunidad podemos contarte…

… el caso del que soñaba con regalarle un departamento a cada hijo pero no invertía en nada.
… el caso del que quería ahorrar y no podía porque se gastaba todo lo que ganaba.
… el caso del que no quería ser un jubilado pobre pero no hacía nada para no serlo.
… el caso del que quería proteger a su familia y no podía porque tenía que mantener la lancha, la casa-quinta y no podía prescindir de las escapadas a la costa los fines de semana largos.
… el caso del que quería vender más haciendo siempre lo mismo.

Y otros más como…

… el caso del que quería adelgazar
… el caso del que no le pagaban lo que valía pero seguía porque nadie lo iba a buscar.
… el que quería que el jardín estuviera lindo y la casa ordenada.

Aunque tal vez ya te imaginás cómo son…

Entonces… A partir de estas dos anécdotas volvemos a la pregunta del inicio:

¿Cuántas ranas creés que quedaron arriba de la piedra después de que una intentó saltar?

– – – o – – –

“El protagonista siempre tendrá un motivo;
la víctima encontrará una excusa”

– – – o – – –

BONUS TRACK

Acá te presentamos una lista de excusas posibles…

 A vos… ¿Cuál te sirve?

– – – o – – –

Si no podés ver el video incrustado andá al blog

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