SemanaRAF 21 – 2013

DE LA EXIGENCIA A LA EXCELENCIA

[Tiempo estimado de lectura: 1':30"]

 

Según el diccionario de la RAE, estas son algunas de las definiciones de exigencia:

– Petición imperiosa de algo a lo que se cree que se tiene derecho

– Pretensión caprichosa y desmedida

exigenciaLa pregunta que nos podemos hacer es ¿de dónde sale la exigencia y la auto-exigencia que no nos permite disfrutar de las cosas que hacemos?

Algunas explicaciones pueden ser: el anhelo de querer ser perfectos; la resistencia y la no aceptación de la posibilidad de la imperfección sin tener en cuenta -tal vez- que la perfección/imperfección están relacionadas con los estándares que nosotros mismos nos ponemos o -peor aún- en los que creemos que nos imponen el mundo, la sociedad, la cultura, las reglas u otras personas. De ahí es que nos auto exigimos diciéndonos “tengo que hacer…”; “nada se consigue sin sacrificio“; “al que madruga Dios lo ayuda“; “sangre, sudor y lágrimas” por nombrar algunos pocos.

Los protagonistas en el modelo de exigencia son el exigente, el exigido y un resultado, cumpliendo -a veces- nosotros mismos el doble rol de exigente y exigido ante un mismo resultado o alternamos de roles ante diferentes situaciones.

En general la diferencia de roles se da en diferentes planos de relación: padre/hijo – jefe/subordinado – patrón/empleado – docente/alumno por nombrar algunos nomás. La relación que se va forjando entre ellos en el modelo de exigencia termina muchas veces por un exceso de energía mal aplicada, en desconfianza e inseguridades, escondiendo errores, deslealtades y mentiras terminando cada uno de los individuos con estrés, rencor, desmotivación y en definitiva una menor calidad de vida.

En tanto sigamos esforzándonos [más exigencia] por lograr una perfección que no existe y que al mismo tiempo no aceptamos; no podremos crecer y por ende cambiar aquello que sí se puede cambiar y que podría ser mucho mejor, aún cuando nunca sea perfecto.

La semana que viene veremos el pasaje al modelo de la excelencia y mientras tanto te invitamos a que repases situaciones en las que te viste operando bajo el modelo de la exigencia, ya sea como exigido o como exigente para ver cómo podrías hacer ese traspaso.

 

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“Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea” Paulo Coelho

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BONUS TRACK

¿Cuál es el límite entre la exigencia con sacrificio  y el esfuerzo para la excelencia? ¿Quién lo decide?

 

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Si no podés ver el video incrustado andá a 

www.youtube.com/watch?v=vujFF977vTg

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