SemanaRAF 25 – 2012

ACTOS LINGÜÍSTICOS

OFERTAS

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Decíamos en los posteos anteriores, que cuando algo no está como nos gusta o queremos que algo cambie podemos recurrir a los pedidos en el caso de que ese cambio dependiera de otros o de ofertas en el caso de que el cambio lo pudiéramos generar nosotros con el consentimiento de otros.

Entonces, para no repetir, veremos que la estructura para un ofrecimiento eficaz, es similar al de un pedido:

Hay un mensaje en el cual alguien le ofrece a otro realizar acciones concretas dentro de un plazo estipulado y cumpliendo condiciones de satisfacción acordadas.

Cuando el receptor del mensaje o del pedido acepta esa oferta, se genera un compromiso por parte de quien hizo esa oferta quedando en juego nuestra integridad y confiabilidad cuando luego de hacer una oferta que es aceptada, no la cumplimos en el plazo acordado.

Lo mismo ocurre cuando aceptamos un pedido. Quedamos comprometidos, es decir que generamos lo que se conoce como una promesa que no es ni más ni menos que otro de los actos lingüísticos.

Si bien nuestro propósito es que algo cambie lo que tenemos que tener en cuenta al hacer ofertas y pedidos es que nuestro objetivo tiene que ser obtener un sí o un no, es decir una aceptación o una declinación al pedido. Y acá podemos confundir el própósito del pedido u oferta con el objetivo que es conseguir el compromiso para que el propósito se cumpla.

Vamos a poner un ejemplo: mi propósito es conseguir una reunión con un potencial cliente (puedo ponerme como propósito superior generar una venta pero quedémosnos en lo de la reunión); la reunión es lo que yo quiero que ocurra y acá me permito hacer una disgresión y después volver al ejemplo. Cuando llamo a un potencial cliente; a una persona a la que estoy convencido de que tengo algo que le va a cambiar la vida, que va a haber un antes y un después de la reunión que vamos a tener… A esa persona, ¿le voy a pedir una reunión o le voy a ofrecer una reunión? ¿Con qué actitud la estoy llamando, con actitud de pedido o con actitud de ofrecimiento? ¿Para pensar no?

Bueno, volvamos a nuestro ejemplo… Cuando llamo a esa persona, sea que le pida o le ofrezca una reunión, mi objetivo es que me diga que sí o que me diga que no. Y me dirán.. Pero mi objetivo tiene que ser que me diga que sí, ¿cómo va a ser que me diga que no? El propósito es que te diga sí o -si querés- lo que deseo es que me diga que sí… Pero si me dice que no, ya sé a qué atenerme. Ya sé que NO tengo una reunión con esa persona y entonces, si mi propósito es tener reuniones con potenciales clientes, generaré un nuevo pedido u oferta a otra persona. ¿Cuántas veces nos pasa que terminamos un llamado y lo único que tenemos es un NI o nada, no sabemos en qué quedó la cuestión.

Lo que quiero decir es que tener un sí genera un compromiso y abre nuevas posibilidades y tener un no nos permite, al cerrarse esa posibilidad, salir a buscar otras nuevas. Tener un no, también nos permite renegociar.

La renegociación se puede producir cuando el pedido o la oferta no es aceptada por diferentes razones:

– no se acuerda en las condiciones de satisfacción. Se puede renegociar, buscando acuerdos hasta que el pedido o la oferta sea aceptada o declinada definitivamente.

– no se acuerda en los plazos. Nos hacen una oferta o pedido en plazos que sabemos que no podremos cumplir, entonces no lo declinamos, sino que lo renegociamos haciendo nuevos pedidos u ofertas. “No puedo reunirme de lunes a viernes ¿podemos hacerlo en el fin de semana?” Si este pedido/oferta es aceptado entonces se llegó a lo que queríamos que era obtener una reunión.

Ahora se generó un nuevo compromiso: el de reunirnos. En caso contrario buscaremos otra posibilidad.

En próximas salidas veremos qué pasa cuando un compromiso no se cumple y cuál es la diferencia entre quejarnos y hacer un reclamo eficaz.

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“El ser humano se acostumbra a todo. Eso es bueno para las cosas malas y es malo para las cosas buenas” Laura Arizmendi

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BONUS TRACK

Domingo, día del padre. Un día para recordar, para celebrar. Un día para aprovechar la posibilidad de juntarse en familia físicamente, si está la posibilidad o para juntarse en el deseo, a través de los medios de comunicación también.

Hoy compartimos este clip musical de los descendientes de Bob Marley, en una reunión de familia, donde vemos cómo los padres, estemos o no físicamente, lo que podemos dejar nos trasciende. 

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