SemanaRAF 22 – 2012

ACTOS LINGÜÍSTICOS

LOS JUICIOS

[tiempo estimado de lectura 3mm:30ss]

Dentro de las declaraciones, tema del que hablamos la semana pasada, hay un tipo particular llamadas juicios u opiniones.

Ya en el SemanaRAF 44 del año 2010 estuvimos hablando acerca de este particular acto del habla y decíamos ahí que cuando emitimos un juicio, estamos hablando más de nosotros que de aquello de lo que pretendemos opinar. También ahí hacíamos mención a que los juicios no son verdaderos ni falsos sino que son -como las declaraciones- válidos o inválidas de acuerdo a la autoridad que le demos a quien opina y además -y este creo que es uno de los puntos fundamentales para la emisión de los juicios, es que los juicios pueden ser fundamentados o sin fundamentar.

El gran tema con los juicios es que es uno de los actos del habla que más utilizamos y uno de los que más posibilidades nos permiten abrir y también el que más posibilidades nos cierra. ¿Cómo es esto? Justamente, si yo creo que puedo o no puedo, como decíamos la semana pasada, estoy abriendo o cerrando posibilidades de logro. Si yo opino que la ecconomía está cerrada, que es inútil ahorrar para el futuro; si creo que no puedo confiar mis ahorros a nadie… Entonces cierro toda posibilidad de crear una realidad diferente para mi futuro financiero.

Por eso, hoy vamos a entrar en lo que se llama el proceso de fundamentación de los juicios, que nos permite, a partir de hehos del pasado opinar con fundamento y ser más asertivos a la hora de tomar decisiones que afectan nuestro futuro.

Entonces, vamos a ver las condiciones básicas para la fundamentación con cualquiera de estos juicios como ejemplo:

“Las compañías de seguro de vida son muy solventes” o “El Seguro de Vida es una buena alternativa de inversión”

– El para qué o el propósito.

Podríamos suponer que estamos por diversificar nuestras inversiones y nos proponen invertir una parte en un Seguro de Vida. Entonces nos interesa analizar esta opinión para saber si cumple con lo que esperamos. Distinto es si sólo estamos opinando y charlando en una mesa de café.

– El dominio o área de observación.

¿En qué dominio decimos que es una buena alternativa? En el de la rentabilidad financiera o en el de la seguridad jurídica? Juicios generalizados como “…mi aseguradora  es un desastre” engloban la rentabilidad financiera con la atención del call-center metiendo todo en la misma bolsa. Este punto es muy importante a la hora de hacer evaluaciones ya que tenemos la tendencia, sobre todo  en los llamados juicios personales, a mezclar los dominios descalificando o ensalzando virtudes. Todo; nada; siempre; nunca… son generalizaciones peligrosas a la hora de emitir juicios.

– Los estándares y las afirmaciones que sustentan esos estándares

¿Cuál es el estándar que usaremos para determinar que nuestro juicio cumple con las condiciones. En el caso del ejemplo podemos usar algún porcentaje de compañías aseguradoras que se han fundido cada año; o cantidad de pólizas que se han pagado sobre las que no; el rendimiento financiero o cualquier otra observación que nos permita cuantificar o parametrizar nuestra observación. ¿Cuál es el número de ocurrencias o porcentaje que nos satisface? En algunas industrias los estándares están previamente consensuados.

Si digo que el Seguro de Vida es riesgoso porque en los últimos diez años se retiraron del país determinada cantidad de compañías y se fundieron otras tantas, estoy usando una afirmación para fundamentar mi juicio de inseguridad pero también tengo que tener en cuenta la cantidad de afirmaciones en contrario.

– Cantidad suficiente de afirmaciones en contrario.

¿Cuántas compañías siguen con fortaleza financiera? Las dos o tres que cayeron… ¿qué porcentaje representan del total de aseguradoras? ¿Si evalúo otra alternativa de inversión… ¿Cómo son esos estándares? ¿Cuántos bancos o entidades financieras cayeron en el mismo período? Tenemos la tendencia a generalizar o englobar usando unos pocos ejemplos creyendo que representan a la mayoría. Y esto lo vemos en las noticias muchas veces cuando por uno o dos personas que cumplen con una condición reemos que todos aquellos que cumplen esa condición “son iguales”. El noticiero nos cuenta de dos jóvenes que asaltaron una farmacia buscando droga y en seguida pensamos “la juventud está perdida” cuando hay miles de chicos que cada día se levantan para ir al trabajo, a estudiar, a misionar o simplemente se quedan en la casa cuidando a sus hermanos para que sus padres puedan ir a trabajar.

Lamentablemente también nos manejamos con muchos juicios consensuados que nos hacen olvidar que son opiniones y no son hechos.

Entonces la invitación es a revisar esos juicios que emitimos en automático y sin fundamentar teniendo en cuenta que es natural y vivimos emitiendo juicios. No es cuestión de pretender dejar de emitirlos, ni caer en la exigencia de tener que fundamentar cada uno, sino de revisar para qué opinamos de lo que opinamos, en qué dominio lo hacemos y cuáles son los estándares que usamos para sostener lo que opinamos.

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“La clave del juicio es el futuro. Si no estuviéramos preocupados por el futuro no habría necesidad de juicios.” Rafael Echeverría

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BONUS TRACK

El biólogo Mark Pagel nos cuenta en una conferencia de 20 minutos cómo es nuestra evolución biológica a partir de nuestra capacidad de “lenguajear”, término acuñado por otro biólogo y filósofo chileno, Humberto Maturana.

Qué tengas una buena semana…

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