SemanaRAF 14 – 2012

LAS MESETAS

por Mariano Durlach

[tiempo estimado de lectura: 2mm:15ss]

Recuerdo que hace unos años leí un artículo en el cual se hablaba de dos tipos de mesetas a las que una persona puede llegar en diferentes momentos de su vida.

Una de estas mesetas era algo así como la Meseta de la Posición dentro de la organización de la que uno forma parte. En el organigrama organizacional uno llega a un punto donde ya la percepción que se tiene es de que no se puede seguir subiendo. Se llegó a una posición y de ahí para arriba, la cuesta se hace más complicada o la energía que hay que poner supera las ganas que tenemos de usar esa energía. Las causas pueden ser varias: desde la formación insuficiente, la competencia interna, la política organizacional, los propios temores, etc. Estas causas pueden ser objetivas, como que por encima de mi posición sólo están los dueños de la empresa y la única opción -que no depende de mí- es asociarme. O pueden ser juicios limitantes como -justamente y contradiciendo lo anterior- que los socios no aceptarían asociarme.

La otra meseta a la que se refería la nota era la llamada Meseta de la Contribución. Y ésta era muy interesante porque tenía que ver con las acciones sobre las que yo sí me puedo hacer responsable. Además se planteaba un círculo causal entre una y otra meseta:

Dado que no tengo posibilidades de ascenso entonces no sigo aumentando mi contribución a la organización y dado que me estanqué en la contribución mis posibilidades de ascenso disminuyen.”

Hasta acá llegué… ¿Para qué hacer más, si total más de acá no voy a subir? Y de esta manera cierro toda posibilidad de salir de la meseta de la posición en el caso de que la organización abra nuevas posibilidades, canales y/o se planteen nuevos desafíos. Cosa que todos sabemos que en épocas de cambio e innovación están ahí… ¡latentes!

La pregunta para hacernos siempre que nos encontramos en la calesita de un círculo causal es ¿en cuál de las dos situaciones puedo intervenir para cambiar el sentido de giro. 

Por otra parte, en un taller de Dirección de Personas al que asistí la semana pasada, surgió que en muchas organizaciones, los organigramas o no están a la vista, o no se exponen o ni siquiera están elaborados y lo que se me ocurre es pensar por qué no tener a la vista o hacer público no solo el gráfico, sino cuáles son las competencias, habilidades, destrezas y/o requerimientos que debe cumplir la persona que aspire a cada posición. Esto -a mi juicio- haría que cada uno pueda saber qué le está haciendo falta aprender o hacer para poder cubrir esa posición en caso de quedar vacante… Y no -como una víctima- quejarnos de que no hay posibilidades de crecer en esta empresa…

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Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes… Estás en lo cierto! Henry Ford

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BONUS TRACK

El vendedor de sueños: Un cortometraje auspiciado con un mensaje para los que creemos que no sólo vendemos productos y servicios…

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