SemanaRAF 10 – 2012

EL AMOR

¿SENTIMIENTO O COMPORTAMIENTO?

por Mariano Durlach

[tiempo estimado de lectura: 4mm:30ss]

Esta es una semana muy especial para la Agencia: mientras unos están empezando su primera semana de casados, otros están celebrando 29 años y tenemos el caso de Adriana y Rafa que ya llevan más de tres décadas de matrimonio, siete hijos y dos nietos. Lo que yo llamo ser exitosos.

Entonces vamos a ver qué es esto del amor citando dos fuentes… O tres en realidad.

Bernardo Miguens, célebre jugador de rugby en su primera juventud, padre de 13 hijos hoy ya en su segunda juventud, compartió conmigo su trabajo monográfico final de la carrera de Orientación Familiar, titulado… “Reflexiones acerca del Amor de pareja“.

En esas líneas que están a disposición para quien quiera leer el documento completo, Bernardo nos habla de tres estadíos o etapas del amor de pareja.

La primera es la que él llama la etapa de la atracción física. “El flechazo”, el “amor a primera vista” y la ingenuidad de creer en un primer encuentro que uno va a construir una relación “para toda la vida” simplemente nos ocurre. No elegimos quién nos va a gustar. Nos gusta sin explicación.

La segunda etapa es la del enamoramiento; de esta etapa no vamos a decir mucho porque ya se han escrito innumerables novelas, canciones y Holywood se ha encargado de deleitarnos y emocionarnos mostrándonos parejas ideales, amores incondicionales y platónicos… Sólo insistimos en que sigue siendo una etapa emocional que no depende de nosotros y es la que queremos que nos dure toda la vida.

Pero como dice el autor “lo que fue primero una atracción y luego un enamoramiento, dan paso al amor maduro, un amor que apoyado y sustentado en los sentimientos, los hace crecer  y hace de la pareja una relación estable“.

Es decir que en las dos primeras etapas, el corazón manda y anula a la razón; no somos dueños de lo que nos pasa -o por lo menos- tenemos poco control sobre ello. Son las etapas donde “el amor es ciego”, donde no existen defectos, donde él es el galán y ella la diosa…; hasta que de a poco y a medida que va pasando el tiempo [y la convivencia] la razón empieza a adueñarse nuevamente de nosotros y retoma el control que el corazón va perdiendo para descubrir que la diosa no es tan diosa y al galán se le cayó el pelo y le creció la panza.

Esta es la etapa en la cual aquello que nos fue dado empieza a desvanecerse y cada uno de nosotros elije continuar con esa relación. ¿Pero cómo hacer para continuar con una relación que ya no es como era antes, donde las maripositas del estómago por más ganas que le ponga se volaron? Esta es la etapa en la que tomamos protagonismo en la relación, es cuando la palabra amar se convierte en un verbo, en una acción y no en un sentimiento inmanejable.

Comprender el fenómeno y lo que nos va pasando a lo largo de la vida nos permite ver que si un día sentís que ya tu pareja no te hace sentir cosquillitas en la panza no es que dejaste de amarla sino que estás entrando en la etapa del amor maduro en la cual tenés que empezar a cuidarlo… y es una elección si querés hacerlo o salir a buscar otra pareja creyendo que el recambio te va a mantener enamorado… Sí… hasta que nuevamente entres en la etapa del amor maduro. 

Vamos a un paréntesis y veamos si después podemos cerrar toda la idea. Vamos ahora a la segunda fuente citando o resumiendo más bien un capítulo del libro La Paradoja de James Hunter en la cual el autor distingue cuatro tipos de amor y nos ayuda a comprender el concepto bíblico del “amor al prójimo”. Veamos lo que dice el libro:

“La definición del amor en castellano es bastante restringida y casi siempre implica emociones agradables. El profesor de lengua me explicó que gran parte del Nuevo Testamento fue escrito originalmente en griego, una de sus especialidades, y me informó que los griegos tenían distintas palabras para describir el polifacético fenómeno del amor. Si mal no recuerdo, una de esas palabras era eros, de la cual deriva la palabra «erótico», y significa el sentimiento fundado en la atracción sexual. Otra palabra griega para el amor era storgé, que es el afecto, especialmente el que se siente hacia los miembros de la familia. Ni eros ni storgé aparecen en el Nuevo Testamento. Otra palabra griega para el amor era filía, o el amor fraternal, recíproco: ese amor condicional del tipo: «si tú me tratas bien yo te trato bien». Filadelfia, la ciudad del amor fraterno, viene de la misma raíz. Finalmente, los griegos utilizaban el nombre agápe y su correspondiente verbo agapáo para describir un amor de tipo incondicional, fundado en el comportamiento con los demás, independientemente de sus méritos. Es el amor de la elección deliberada. Cuando Jesús habla de amor en el Nuevo Testamento, la palabra que aparece es agápe, el amor del comportamiento y la elección, no el amor de la emoción.”

Entonces, para tratar de hilar ambas fuentes lo que vemos primero es que hay un amor que tiene que ver con los sentimientos y con las emociones y que parece ser un amor que no podemos controlar, por lo menos desde la razón o la voluntad. Y por otro lado vemos que hay otro tipo de amor que tiene que ver con nuestras acciones, con el comportamiento, independientemente que se trate de nuestra pareja, de un familiar, un amigo o del prójimo a quien amar.

Estos son los conflictos que nos encontramos cuando queremos respetar ciertos mandatos o creencias y que es muy lindo decirlo, leerlo, proclamarlo. Pero que a la hora de sentir algo hacia otra persona desconocida o que no merece nuestro “amor” se pone impracticable.

Cuando en las prédicas religiosas se habla de amar al prójimo, cuando en liderazgo se habla de amar y servir, de lo que se está hablando es de un comportamiento y no de un sentimiento. No se trata de que tengo que sentir amor por un compañero de trabajo o por una persona que hace cosas que considero despreciables; se trata de comportarme respetuosamente hacia esa persona de la misma manera que nos propone la Regla de Oro, que figura en los libros sagrados de las religiones que más fieles convocan: “tratá a los demás como quieras ser tratado” o “ama a tu prójimo como a tí mismo“.

Gracias Bernardo por tu generoso ofrecimiento de poder compartir este material. Quien quiera una copia me la puede pedir.

– – – o – – –

Cuantas veces pensé, tengo Algo para compartir. Cuantas veces pensé, tengo Algo para compartir que le puede servir a alguien. Cuantas veces pensé, tengo Algo que compartir que le puede servir a alguien y me lo estoy guardando para los más cercanos. La verdad es que como tengo la certeza de haber recibido ese Algo gratuitamente, quiero compartirlo de la misma manera. Bernardo Miguens

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BONUS TRACK

Se acabaron las vacaciones virtuales así que en esta salida vamos con un paseo en moto por Taiwan pero con un profundo mensaje para pensar qué sentido le queremos dar a nuestra vida y para pensar si realmente nos sentimos viejos…

Qué disfruten el paseo y a prepararnos para encarar el año lectivo… ¿Todavía creés que ya no estás para hacer eso que tenés ganas?

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One Response to SemanaRAF 10 – 2012

  1. Juan Lopez dice:

    muy bueno! queria pedirte el texto completo por favor. abrazo gracias!

    Me gusta

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