SemanaRAF 4 – 2012

ESTADOS DE ÁNIMO BÁSICOS

Del resentimiento a la aspiración

[Tiempo estimado de lectura: 3':30"]

Lo que pretendemos hoy, continuando con la distinción entre emociones y estados de ánimo que vimos en el posteo de la semana pasada, es conocer los cuatro estados de ánimo básicos que nos toman y se nos instalan acompañándonos en nuestro vivir y en muchas de las decisiones que tomamos.

Veamos la matriz de la imagen e imaginemos algún hecho puntual que nos haya causado dolor. Nosotros vamos a imaginar -para ejemplificar- alguna situación financiera: supongamos una pérdida de ganancias en alguna inversión.

La matriz muestra la relación entre lo que puedo y no puedo modificar de acuerdo a si lo acepto o no y si creo que puedo o no puedo intervenir cambiando la realidad [no el hecho en sí, sino cómo ese hecho puede afectarme o afectar a otros].

Si yo rechazo, niego o no quiero aceptar el hecho que ocurrió y además creo que no hay posibilidades de que eso cambie, lo que voy a sentir o vivir es un estado de RESENTIMIENTO. Por ejemplo perdí una suma considerable por la baja de la bolsa y tengo el juicio de que nunca más lo voy a poder recuperar.

Este es un estado en el cual voy a estar buscando culpables, voy a vivir con la sensación de que alguien hizo algo para perjudicarme a mí. Voy a sufrir y voy a hacer sufrir a quienes me rodean… “…y no me vuelvan a hablar de poner un solo peso en la bolsa“.

Si yo tengo el juicio o creo que tal vez se pueda salir de la situación que sigo considerando negativa pero no lo hago me encuentro en un estado de RESIGNACIÓN. Estoy resignado a la pérdida; no me gusta, la rechazo aunque tengo idea de que podría llegar a volver a recuperar lo perdido igual no hago nada. En este estado sufro solo y por lo menos no hago sufrir a quienes están a mi alrededor. Frases o pensamientos típicos de este estado son: “Ya no se puede hacer nada…”; “esto no cambia más…”;  

La otra posibilidad de salir del estado de resentimiento es aceptando que el hecho ocurrió y que podría haber ocurrido, que estaba dentro de las posibilidades aunque crea que no puedo hacer nada al respecto para cambiar la situación. Estoy aceptando la situación y viviéndola en un estado de ARMONÍA aunque no haga nada para modificar las cosas porque creo que no hay posibilidades de hacer nada. Acepto que perdí el dinero que invertí y lo vivo en paz. No me ocupa ni me distrae de otras inversiones.

La declaración del perdón, en muchos casos, es un paso hacia la armonía. No cambia lo que pasó y no implica olvidar. Cambia cómo me siento frente al hecho. No me culpo por haber tomado la decisión de invertir en la bolsa en un momento en que no era conveniente.

El cuarto estado emocional al que sería ideal aspirar, es justamente el de la AMBICIÓN o ASPIRACIÓN que es ese estado en el cual aceptamos la facticidad del hecho, aceptamos que el hecho ocurrió y que no podemos cambiarlo pero creemos que podemos hacer algo para salir de nuestro propio dolor y hasta hacer algo para que a otros no les pase. En nuestra vida cotidiana hay muchos ejemplos de personas que han creado fundaciones y ONGs para colaborar con otras personas que han pasado por una situación similar.

En el mundo de las inversiones personales y siguiendo el ejemplo con el que venimos ilustrando sería el estado emocional de aquel que ante la caída de la bolsa cree que en algún momento volverá a subir y refuerza su inversión aprovechando para comprar barato.

El puente que me permite pasar del rechazo a la aceptación es una declaración; es una elección mía la de declarar que acepto ese hecho. Aceptarlo no quiere decir que me guste: es aceptar que estaba dentro de las posibilidades y también es entender que no puedo intervenir en lo que ocurrió. Sí puedo intervenir en cómo me afecta. 

Mientras que lo que separa lo inmodificable [lo fáctico] de aquello en lo que sí puedo intervenir, es un juicio o mi opinión. Reiteramos, mi juicio no es que puedo cambiar lo que pasó, sino que creo que puedo intervenir en el presente para construir un futuro diferente en el que no me vuelva a pasar a mí o a otras personas.

En el estado de ASPIRACIÓN, aceptamos la posibilidad de intervenir. Aceptamos que hay un hecho que produce “dolor”; que ese dolor existe por el deseo de algo; que el dolor está en aferrarse a lo que cambió, a lo que no está más y finalmente aceptamos que el dolor puede terminar.

En la próxima salida veremos cómo podemos hacer para pasar de un estado a otro…

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“Cuando mi sufrimiento se incrementó, pronto me di cuenta que había dos maneras con las que podía responder a la situación: Reaccionar con amargura, o transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Elegí esta última.” Martin Luther King

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BONUS TRACK

Un paseo por nuestro Maravilloso Mundo…

Gracias a Susy “La Fei” por este maravilloso video…

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