SemanaRAF 37 – 2011

¿A QUIEN LE SIRVE UN PLAN FINANCIERO?

Por Mariano H. Durlach

[tiempo estimado de lectura: 3m:00ss] 

Cuando brindamos un servicio o comercializamos un producto, una de las primeras cosas que hacemos es pensar en “a quién le servirá mi producto o servicio”. En lo que llamamos la Planificación Financiera Personal o también cuando hablamos de Protección de Ingresos o Planes de Reemplazo de Ingresos, prácticamente no queda nadie fuera del espectro…

Lo primero que uno puede pensar es que el mercado natural está en los varones sostén de hogar, de entre 30 y 40 años, con buen nivel adquisitivo, casados o en pareja y con hijos, porque todavía son jóvenes con proyección para ahorrar y tienen hijos pequeños para proteger.

Pero pensemos también en que poco más de un 25% de los hogares argentinos están sostenidos principalmente por una mujer; también en que las mujeres hoy por hoy tienen el mismo grado de independencia financiera que los hombres y que en algún momento tendrán que vivir de sus propios ahorros.

Pensemos también en que hombres y mujeres sin hijos tendrán la misma necesidad a la hora de retirarse y con el agravante de que no tendrán hijos que puedan sostenerlos en la eventualidad de no tener autosuficiencia.

Los veinteañeros que tienen mucho tiempo por delante y les falta mucho para vivir la realidad del retiro, pueden tener sueños y proyectos a mediano plazo que demanden inversiones y para los cuales un plan de ahorro regular es la única forma de lograrlos. Por otra parte los cuarentones, cincuentones o los ahora llamados “sexadolescentes” todavía tienen mucho tiempo por delante y muchos de ellos con hijos pequeños, y nos guste o no con más riesgo que los treintañeros.

Ahora bien… Escuchamos frecuentemente que estos planes sólo los puede contratar quien tiene un trabajo con sueldo fijo y puede planificar sus gastos y nosotros decimos que justamente los independientes son los que más lo necesitan porque no tienen aportes a planes corporativos, ni ART, ni quien se ocupe de ellos en caso de una enfermedad o incapacidad. Además, dentro de los independientes podemos diferenciar a industriales y comerciantes que tienen un capital que les ha costado mucho esfuerzo conseguir y que sólo tiene valor en manos de quien sabe usar esas herramientas o sabe vender esa mercadería y que de la noche a la mañana ese capital puede perderse por falta de dinero líquido para afrontar obligaciones de corto plazo y permitan o bien vender ese negocio con tiempo o bien aprender a explotarlo por parte de uno de los herederos.

En el caso de los independientes profesionales, su capital es el conocimiento y el saber hacer, con lo cual se pierde el ingreso al fallecer o enfermarse.

Y así como los asalariados tienen tal vez más orden en sus números, los independientes pueden encontrar el orden a través de un plan de inversión regular debitado automáticamente. De esta manera se incorpora el ahorro a los movimientos de dinero y se separa el capital del negocio del capital personal. Uno de los mayores conflictos que tienen los independientes es que no saben qué porción de sus ahorros es de “ellos” y que porción es de “su negocio”. Así terminan pagando la matrícula del colegio con dinero de la amortización de un equipo o comprando una herramienta con la plata de las vacaciones… Como dice el dicho: “cocinando con tres cacerolas y dos tapas”.

Otro mito es el de creer que sólo aquellos que tienen buena capacidad de ahorro tienen posibilidades de acceder a un plan financiero y justamente, nosotros decimos que tenemos dos clases de clientes: los que no tienen capacidad de ahorro porque les ayudamos a tenerla, a ordenar el flujo de ingresos y egresos para que puedan tenerla y los que tienen ahorros e inversiones porque les ayudamos a ordenar su capital y a darle un sentido.

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Tener un Plan de Reemplazo de Ingresos, no es una cuestión de posibilidades, sino de prioridades.

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BONUS TRACK

A veces nos cuesta mucho convencer a una persona de que tome la decisión de contratar un Seguro de Vida; nos acercamos despacio, sale huyendo, lo corremos, por momentos parece que estamos mirando lo mismo pero luego se dispara y al final nos pasa algo parecido a lo de este simpáctico videíto con final feliz…
 

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One Response to SemanaRAF 37 – 2011

  1. Monica Fernández Legrand dice:

    Mariano si me permitís lo puedo comparar con nuestra profesión. Al cliente le ofrecemos una protección impositiva, que de acuerdo con su sistema de ingresos, gastos y necesidades elaboramos de común acuerdo un proyecto que le permita vivir lo más relajado posible contribuyendo al erario con lo justo. Pero hasta que logra entender ésto como beneficio juega a las hurtadillas como el conejo. Debo decir que en la gran mayoría de las veces terminamos tan amigos y abrazados como el final del videíto.
    Reflexión: Será que nos cuesta reconocer lo que es bueno para uno mismo? O que otro pueda pensar en beneficiarnos?
    Un abrazo para todos.

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