SemanaRAF 16 – 2011

PROTECCIÓN DE SOCIEDADES COMERCIALES

CUANDO LO QUE ESTÁ EN RIESGO ES LA CONTINUIDAD DEL NEGOCIO

[tiempo estimado de lectura: 05mm20ss]

– La semana pasada me decías que el plan de seguro de vida lo habías tomado en conjunto con tu socio…

– Efectivamente.

– Y ¿cómo es eso? Porque escuché que los matrimonios toman pólizas conjuntas en las cuales si uno se muere, cobra el otro. Me parece lógico en un matrimonio, pero… ¿entre socios? Qué… ¿si te morís vos cobra tu socio en lugar de tu señora? ¿Y tu familia? ¿O tenés otro? ¿…

– ¿Vas a seguir? ¿O querés que te cuente?- Me preguntó mientras se reía y me hizo dar cuenta que en lugar de suponer y dudar lo mejor es escuchar… Algún día aprenderé.

– Tenés razón… Contame para qué lo hicieron así…

– Vos sabés que tanto mi socio como yo somos casados y tenemos hijos chicos todavía…

– ¡Sí!

– Bueno… lo que no sabíamos era qué pasaba en caso de fallecer cualquiera de los dos con la sucesión de la sociedad.

– Y sí… Claro la familia del que queda tiene derechos.

– Qué te parece… Uno de ellos es a sentarse en el sillón de mi socio… Y que se siente la mujer ya es un problema… Es una divina y la quiero muchísimo pero los domingos para comer un asado… De pensar que la tengo sentada en la oficina de al lado me pongo nervioso.

– Je… imaginate que no tenga ganas porque no entiende nada y se le ocurra mandar al hermano abogado…

– Uhhh… ni hablar! Pero es otra posibilidad o que se la venda a un ilustre desconocido y yo no puedo decir nada.

– Bueno, pero en ese caso se la podrías comprar vos y te quedás con el 100% de la empresa.

– ¡Ja! ¿Y de dónde querés que saque la plata? Hoy por hoy tenemos más plata en la calle dando vueltas y para cobrar que la que dispondría para comprar. Imaginate que si cada uno de nosotros tuviera encanutado y disponible para comprar la parte del otro… Tendríamos otra empresa… O más sucursales…

– Y… Claro! Bueno… pero al fin si uno se muere la empresa le puede pasar utilidades a la familia para que por lo menos siga viviendo con lo que generaron en vida…

– Sí… Pero si apenas me alcanza el tiempo para atender la parte comercial que es la que hago yo y además tengo que hacer el trabajo administrativo que hace mi socio, encima tengo que laburar el doble y mantener yo solo dos familias… porque imaginate que no voy a dejar en banda a los hijos de mi socio. Decime de qué me disfrazo…

– Y ahí podrías contratar a alguien que haga el trabajo de él y con sueldo.

– Por supuesto pero fijate que todas las soluciones se resuelven con plata fresca, líquida y lo que nosotros tenemos son promesas de pago y encima nuestro activo es intangible, lo poco que tenemos en físico no tiene valor y se deprecia cada día… No somos una fábrica con instalaciones, máquinas, mercadería y valor inmobiliario…

– …que sería un problema parecido ahora que voy entendiendo hacia dónde vas…

– Bien… nuestra empresa vale por el laburo que hacemos nosotros dos básicamente y las posibilidades que generamos para los pocos empleados que tenemos. Pero cualquiera de los dos que se manca y la yunta no tira como cuando estamos los dos… Si cuando mi socio se va de vacaciones la remo como un campeón…

– Ok… todo esto lo voy entendiendo y nunca lo había pensado…

– Nosotros tampoco hasta que vimos que le pasó a unos colegas… Se murió uno de ellos y terminaron en un juicio desangrante porque no se ponían de acuerdo primero en lo que tenía que cobrar la viuda en concepto de utilidades, porque imaginate que una cosa era lo que ella recibía cuando el marido laburaba pero cuando esa plata hubo que usarla para pagarle el sueldo al que lo reemplazó, no había para dársela a ella.

– Es que ese es un problema en las pequeñas empresas: una cosa es el retiro en concepto de sueldo y otro las utilidades…

– Claro… que cuando la empresa es joven las necesitás para hacerla crecer, pero andá a hacerle entender a la viuda. Después quiso que le compraran la parte y pedía un disparate porque una cosa es lo que vale una empresa cuando están todos los socios y otra cuando falta uno de ellos… así que no se ponían de acuerdo en el valor.

– ¿Cuánto vale una empresa de servicios funcionando?

– En nuestro caso…¡Pago por ese dato! Jeje…

– Y en qué quedó…

– Y… lo previsible… consumieron tanta energía en la pelea que terminaron hundiendo el barco a los hachazos… Se fue a pique la empresita y después no quiero saber en qué andará.

– No… Te preguntaba en qué quedó lo de ustedes… Cómo se relaciona esto con el seguro de vida… Sigo sin entender… Si vos te mo… Perdón… Si se muere tu socio…

– Jaja… ¡Está todo bien!

– Bueno… si se muere cualquiera de los dos… ¿quién cobra el seguro?

– En nuestro caso nos pusimos como beneficiarios en forma cruzada. Yo soy beneficiario en caso de que muera él y él en caso de morir yo.

– Pero así te morís y dejás en banda a tu familia.

– Esa es otra forma de hacerlo: que cobre la familia de cada uno pero seguiría el problema de la continuidad de la sociedad

– ¿Por qué?

– Porque cada familia cobra el seguro pero puede seguir reclamando los derechos en la sociedad.

– Y en el caso de ustedes…

– En nuestro caso si mi socio se muere yo voy a recibir una suma de dinero lo suficientemente importante como para hacerle una buena oferta para la compra de su 50% y quedarme con el total de la sociedad.

– Ah… y si no entiendo mal con esa plata la familia de tu socio puede seguir viviendo dignamente.

– Claro… Esa es la idea… Igual si fuera al revés. Yo me quedo tranquilo de que mi familia con esa plata se arregla para seguir viviendo. En definitiva es como si hubiera tomado el seguro yo para mi familia.

– Y de esta manera es como que mataron dos pájaros de un tiro.

– Sí… porque a mí me preocupaban las dos cosas: una lo que hablábamos la semana pasada de dejar protegida a tu propia familia pero además me preocupaba bastante de pensar en que si se muere mi socio yo no podría hacerle frente a mantener dos familias. Apenas si puedo con la mía…

– Y sí…Me imagino. Igual me surgen algunas preguntas más para hacerte… pero las dejo para la semana que viene. Se nos hizo tarde.

– Por qué no hablás con RAFAEL FLIESS & Asociados y les pedís una consulta.

– ¿Me la pagás vos?

– Jaja… ¡Sí! Vos llamalos y deciles que la anoten en mi cuenta que yo después arreglo.

– Bueno… no sé por qué me parece que me estás tomando el pelo. Me voy yendo antes de que se haga de noche…

– Bueno… Si querés la seguimos la semana que viene… Pensá en las dudas…

– – – o – – –

BONUS TRACK

Acá tenés otra forma de encarar a esos clientes difíciles…

Un cliente rechazaba la oferta del seguro y el asesor le dice: “…igual hay que ver si la compañía acepta asegurarte…” 

“¿Y por qué no me van a aceptar?”

“Y… El seguro no es para cualquiera… Para saberlo tenemos que completar una solicitud… … la decisión final la tiene la compañía que es la que acepta o no el riesgo”.

“Bueno… ¿Qué datos necesitás?

– – – o – – –

“Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.
Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá” (Mt 7, 7-8)

 – – – o – – –

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