SemanaRAF 15 – 2011

PROTEGIENDO LO MÁS VALIOSO

[tiempo estimado de lectura: 05mm:15ss]

 

Cuando se estaba terminando el agua del mate aparecieron dos de los hijos de mi amigo, el mayor de unos 40 años y el menor de unos 30, por suerte con el mate renovado…

Tras un rato de charla sobre temas varios tiré el comentario…

– ¿Así que el viejo no quiere compartir con ustedes el secreto de su éxito financiero?

Luego de las risas y algunos comentarios divertidos el mayor de los chicos empieza a contarme…

– Mirá, la verdad es que yo personalmente creo que pude resolver el asunto de una manera bastante eficaz, con mucho menos dedicación y complicación de la que él tuvo.

– ¿Y cómo es eso?

– Como sabés, mi mujer y yo somos independientes y de finanzas entendemos poco y si tenemos que usar ese tiempo para ver en qué andar invirtiendo dejamos de aprender a hacer lo nuestro que nos da de comer.

– … es lo que me había dicho, que les recomendó a gente de su confianza.

– ¡Sí! Pero además de las inversiones y ahorro para el retiro -que también está encaminado, vos sabés que todo el grupo familiar depende de nuestros ingresos. El menor de los chicos tiene 10 años con lo cual sabemos que por los próximos 10 a 15 años, si pensamos en sus estudios universitarios, a cualquiera de los dos que nos pase algo –fue gracioso porque él hizo cuernitos con los dedos y todos lo imitamos- por lo cual no podamos generar ingresos, se nos va a complicar. Con los ahorros que tenemos no llegamos ni a tirar un año…

– Bueno… ¿Ves? –dijo mi amigo- Eso es algo que yo no tuve en cuenta en mi plan y por suerte no me pasó nada… Yo planifiqué el ahorro y la inversión pero si me pasaba algo en el medio no quiero pensar lo que hubiera sido, sobre todo al principio cuando estos energúmenos eran chicos…

Risas por lo de energúmenos…

– Y vos ¿cómo decís que lo resolviste? –pregunté interesado pensando en mí mismo y en mis hijos…

– Y… tanto mi mujer como yo tenemos un seguro de vida por una suma equivalente a dos departamentos. La idea es que si cualquiera de los dos fallece –de vuelta los cuernitos- con esa suma se puede comprar un departamento y alquilarlo para complementar una renta que también tenemos contratada por los próximos 15 años hasta que el más chico tenga 25.

– Y ¿por qué la diferencia? Es decir… parece como que una parte del seguro se paga toda junta como todos los que escuché siempre y… ¿Una renta?

– ¡Sí! Efectivamente. Una parte se paga toda junta y la idea es que con eso se pueda comprar un departamento para cada uno de manera que mientras los chicos son chicos se use para cobrar un alquiler y cuando ellos se quieran casar o independizar les quede como una especie de legado. Por otra parte lo que tenemos es otro beneficio que en caso de morirnos –cuernitos nuevamente- además de la suma esa inicial, la compañía aseguradora se compromete a pagar cada mes una suma determinada, hasta que el más chico cumpla los 25 años.

– ¿Una suma fija dijiste?

– ¡Sí! En realidad, si bien es una suma dolarizada que acordás al inicio, cada año se va ajustando para acompañar la inflación.

– ¡Ah! Claro… Eso te iba a preguntar… Porque lo que veo es eso… A mí me ofrecieron hace muchos años un seguro de vida –que en su momento era una parva de plata pero ahora pienso que no sería tanto.

– Y… lo que pasa es que tenés que ir ajustando el valor a medida que va pasando el tiempo. Nosotros, con nuestro asesor cada tanto hacemos una revisión para ver cómo está nuestra realidad económico financiera. Las cosas van cambiando a medida que pasa el tiempo y así como cada tanto revisás el valor del seguro del auto o la casa, también hay que ver cuánto “valemos” nosotros.

– Bueno… pero el valor de una persona no tiene precio. ¿Cómo valorás o decís cuánto vale una persona?

– ¡Por supuesto! Pero acá de lo que estamos hablando es del reemplazo de los ingresos, del valor que tenemos como generadores de ingresos para nuestra familia. Por supuesto que un padre o madre no tienen valor de reemplazo.

– ¡Qué interesante che! Y esto te debe de salir una fortuna ¿o no?

– Mira… podés verlo desde diferentes lugares. Yo te cuento algunas cosas que pensamos nosotros. Te diría que fueron 3 razones racionales y una por decirlo de alguna manera más emocional. La primera es que el valor no es tan alto comparado con otras protecciones que nosotros consideramos imprescindibles como la prepaga o como el seguro del auto…

Hizo una pausa, se quedó pensando y dijo:

– Ahora que lo pienso es bastante menos… ¡No me acordaba!

– Ok… pero vos no podés andar sin seguro de auto! Y si no tenés cobertura médica tenés que vender la casa para pagar los tratamientos…

– Poder… ¡podés! Si estás dispuesto a vender tu casa como vos decís para pagarle a los médicos o a la familia del desconocido que atropelles… Y acá viene la segunda cosa que pensamos: qué yo puedo no enfermarme ni pisar a nadie con el auto pero si hay alguna certeza es de que me voy a morir… Lo que no sé es cuándo y no estoy dispuesto a que ellos tengan que vender la casa para pagar los otros gastos…

– Y… viéndolo así es una apuesta dura… es como jugar a la ruleta rusa con tu familia.

– Ni siquiera porque la tercera razón, por decirle racional, fue que si pensás en los próximos 25 años, una de dos cosas puede pasar…

– ¿Cuáles?

– Que lleguemos vivos, con lo cual la póliza contempla una cantidad de dinero ahorrado

– Y.. ¡Sí! La otra es que te mueras en el camino.

– ¡Claro! Pero hay una tercera, que no te conté y que nos da mucha tranquilidad y es que puedo llegar vivo pero me puede agarrar un infarto, un cáncer o alguna enfermedad grave que no me permita trabajar por un tiempo…

– ¿Y entonces?

– En ese caso la compañía nos adelanta una parte del seguro de vida y de esa forma puedo estar 12 meses tranquilo recuperándome. Porque acordate que nosotros somos independientes.

– Claro… los que son empleados en ese sentido están más tranquilos.

– Uhmm… no tanto. Mirá que muchos tienen ingresos no blanqueados, o el grueso lo sacan de bonos y comisiones que no están contemplados en las ART…

– Ahh… claro!

– Che… la verdad es que me dejaste pensando… voy a hablar con mis hijos… Lo único es que ellos están en otra situación…

– Pero no te preocupes por eso porque el plan vos lo vas armando de acuerdo a tus posibilidades y hay una relación directa entre las posibilidades y las necesidades. El único tema es que cuánto más joven arrancás, los costos son más bajos.

– ¡Sí! Doy fé –dijo el más chico de los hermanos que hasta ahora se había quedado en silencio- yo tengo un plan parecido y lo que tengo que poner es menos que este vejete jaja.

– ¿Vos también tenés un plan de estos?

– ¡Sí! La única diferencia es que nosotros lo tomamos en conjunto con mi socio.

– ¿Cómo es eso?

– Nos preocupaba lo que podía pasar si alguno de nosotros se moría o cómo impactaba en la sociedad si nos da un infarto o una incapacidad… Conocimos algunos colegas que al morir, no sólo dejaron colgada a la familia, sino que se perdieron las empresas.

– Contame por el segundo de mis hijos que tiene una empresita con dos socios…

– ¿Venís el domingo que viene?

– Si tu viejo me invita!

– No hace falta che! Vos tenés la puerta abierta acá… ¿Desde cuándo te tengo que invitar? Además me parece una excusa excelente para que nos sigamos viendo.

– Bueno… porque ahora se nos está haciendo tarde. Igual, lo que te recomiendo es que le digas a tu hijo que se ponga en contacto con RAFAEL FLIESS & Asociados y hable del tema con ellos.

– Es cierto! Che… se hizo tarde. Yo también voy partiendo. ¿Nos vemos en una semana…?

– ¡Acá mismo!

– Antes de irnos… Me dijiste que una de las razones era más emocional y no tanto racional…

– Ahh… cierto! ¡Sí! En definitiva fue la que nos hizo decidir: Es que nos dio mucha tranquilidad.

 

– – – o – – –

BONUS TRACK

 El seguro de vida, en resumen, tiene que ver con dejar resuelto -desde lo económico- el futuro de aquellas personas que son importantes para nosotros…

– – – o – – –

“En definitiva, tomamos seguros para proteger aquello que es valioso para nosotros” 

– – – o – – –

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