SemanaRAF 46 -2010

POPURRÍ

[tiempo estimado de lectura: 04:30]

Como habrán notado el compromiso de postear los domingos a la noche para que el SemanaRAF aparezca los lunes por la mañana, esta semana no se dió. Y no se dio porque algún bicharraco se obstinó con mi sistema digestivo… Sin entrar en detalles: dormí toda la tarde del domingo hasta hoy a la mañana… Así que falto de inspiración y como siempre decimos en la Agencia: cuando no podemos solos con algo, tenemos la opción de pedir ayuda. Así que le pedí ayuda a mi archivo de material y esta semana vamos a tener un pot pourri de cosas… Bueno… Pot pourri, en francés quiere decir olla podrida. Espero que no sea el caso y que aceptemos la acepción castellanizada de mezcolanza de cosas.

Sobre la heroicidad, la fantasía y la precaución, o: sólo quien no tiene nada que perder no necesita un seguro.

Los peligros acechan por doquier. Algunos de ellos son más astutos que el espíritu humano y superan la fuerza del hombre. Los peligros son una amenaza para la vida, incluso cuando no matan: pueden destrozar los planes de personas jóvenes, el futuro de una empresa o la fortuna de una familia.

¿Es un héroe la persona que se expone desvalida al peligro? Los héroes son valientes e inteligentes. De dar credibilidad a una de las más bellas gestas heroicas de la historia suiza, en la batalla de Sempach, Arnold von Winkelried se lanzó a pecho descubierto contra las picas enemigas. Con esta gesta, a costa de su vida abrió la brecha decisiva para los confederados. Pero se cuenta que en sus últimos instantes de vida Winkelried gritó a sus compañeros de lucha estas palabras: “¡Cuidad de mi mujer y mis hijos!” Winkelried fue un héroe de corazón caliente, pero también fue un héroe inteligente, un héroe consciente de su responsabilidad.

Valor más inteligencia es igual a precaución. He aquí la ecuación que garantiza una vida dichosa. La precaución es antagonista de la cobardía y el aburrimiento. Precaución es, entre otras cosas, fantasía: la capacidad de imaginarse todo cuanto pudiera suceder y la manera en que podemos armarnos para defendernos de ello. Precaución es solidaridad: preocuparse por los débiles que nos han sido confiados. Precaución es amor: el intento de no dejar a su suerte a nuestros seres próximos.

Con Winkelried ocurre como con Guillermo Tell, el otro gran héroe suizo: no se sabe a ciencia cierta si fue una personalidad histórica real. Pero lo importante es el mensaje de su historia: puedes realizar las acciones más extremas y arriesgar lo inimaginable, ¡pero al hacerlo piensa también en los demás!

El seguro es una mezcla de responsabilidad, valor y fantasía.

Extraído del libro Inspirados por el Futuro del periodista Karl Lüönd. Historia y visión de los 125 años de vida del Grupo Zurich. Editorial NZZ 1998

— o — 

 Esta carta de lectores salió en La Nación hace unos cuantos años, no recuerdo la fecha porque sólo tengo el recorte. Sólo sé que está firmada por un tal Ricardo Morris de Buenos Aires.

Y Dios creó al asno y le dijo: “serás asno, trabajarás incansablemente de sol a sol, cargarás bultos, comerás hierbas, no tendrás inteligencia alguna. Vivirás 30 años. Serás asno“. Y éste respondió: “seré asno. Trabajaré sin descanso de sol a sol, cargaré bultos y comeré hierbas. Pero vivir 30 años, Señor, es demasiado. Dame apenas 10 años” Y Dios le dio 10 años.

Y Dios creó al perro y le dijo: “serás perro. Cuidarás la casa de tus amos, los hombres. Serás su mejor amigo, comerás lo que te den. Vivirás 20 años. Serás perro“. Y éste respondió: “seré perro. Cuidaré la casa de mis amos. Seré su mejor amigo y comeré lo que me den. Pero vivir 20 años, Señor, es demasiado. Dame sólamente 10 años“. Y Dios le dio 10 años.

Y Dios creó al mono y le dijo: “serás mono, saltarás de rama en rama, serás divertido y algo payaso. Vivirás 20 años“. Y éste respondió: “seré mono, pero vivir 20 años es demasiado; dame apenas 10 años“. Y Dios le dio 10 años.

Y Dios creó al hombre, único ser racional sobre la tierra. ” Vivirás 30 años” Y éste respondió: “es muy poco, dame los 20 rechazados por el asno, los 10 que el perro no aceptó y los 10 que el mono no quiso“. Dios concedió su pedido.

El hombre vive 30 años como hombre, 20 como burro trabajando y cargando bultos sobre su espalda. Se jubila y vive 10 de perro, cuidando la casa y comiendo lo que le dan. Y cuando llega a viejo vive 10 de mono, saltando de la casa de un hijo a la casa del otro y haciendo payasadas para divertir a los nietos.

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Finalmente, una de esas cosas que dan vuelta por internet que me causó gracia pero me dejó pensando…

Un presumido estudiante que se encontraba asistiendo a un juego de fútbol se tomó la molestia de explicarle a un señor mayor sentado a su lado, por qué le es imposible a la vieja generación comprender a su generación.

“Usted creció en un mundo diferente, realmente casi uno primitivo”, dijo en voz lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor. “Los jóvenes de hoy crecimos con televisión satelital, internet, aviones jet, viajes al espacio, el hombre caminando en la luna, celulares. Nuestras sondas espaciales han visitado Marte. Tenemos naves con energía nuclear y autos eléctricos y de hidrógeno. Computadoras con procesos de velocidad de la luz.. y más”.

Luego de un breve silencio el señor mayor respondió: “Tenés razón, hijito. Nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes… así que las inventamos!!! Ahora, jovencito arrogante ¿qué estás haciendo VOS para la próxima generación?

Y me queda flotando la pregunta… ¿Qué estamos haciendo nosotros, cada uno, desde nuesto lugar y profesión para la próxima generación?

 — o —

BONUS TRACK

El Dr. Viktor Frankl fue prisionero en un campo de concentración durante la segunda guerra mundial. No hace falta que les explique lo que ha vivido allí, además -por suerte- no podría describirlo. Fue a partir de esas vivencias que él escribe su famoso libro “El Hombre en Búsqueda del Sentido” y crea la escuela de Logoterapia que propone -justamente- la busqueda del sentido a las cosas que nos ocurren.

En este video podemos ver una nota que le hacen en televisión. Son unos 8 a 9 minutos imperdibles. Requiere estar predispuestos, con tiempo para escuchar y meditar cada concepto y ver cómo estamos nosotros frente a lo que nos ocurre. Está muy en línea con lo que vimos en el Taller de los 3 Albañiles:    

 

 

— o —

“Si no podemos cambiar la situación, siempre tenemos la libertad última de cambiar nuestra actitud ante esa situación” Viktor Frankl 

 

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