SemanaRAF 44 – 2010

LAS OPINIONES

[tiempo estimado de lectura: 02:30]

La semana pasada pude volver a comprobar en mi propio sentir y en mis propias emociones ese concepto que dice que “las opiniones hablan más de quien opina que de aquello acerca de lo que se opina“. Se me caían y levantaban ídolos de acuerdo a los comentarios que iba leyendo en las diferentes redes sociales acerca del fallecimiento del ex-presidente.

Cuando afirmamos algo estamos hablando más de ese “algo” que de nosotros. Describimos un hecho, hablamos de lo que acontece, transmitimos datos sin emoción alguna y no importa lo que opinemos acerca de eso que describimos. Aquello de lo que se está hablando, no tendría por qué generar discusión o diferencia alguna.

Por otra parte, cuando opinamos acerca de algo o de alguien, quien nos escucha se está formando su propia opinión de nosotros mismos y ésta puede coincidir o no con la nuestra.

Yo puedo decir que una inversión fue buena o mala o puedo decir que rindió un 10%. Puedo decir que es un día feo o puedo decir que está lloviendo y hacen 4ºC. Puedo decir que la compañía que represento es muy sólida o puedo decir que es AAA según  Fitch Ratings.

Es importante tener bien en claro la diferencia cuando estamos asesorando y recomendando para dar fundamento a nuestras recomendaciones. Es con hechos y afirmaciones que fundamentamos nuestras opiniones.

En la industria se fijan estándares que son observables por cualquiera. En los productos o servicios financieros -por ejemplo- cuando un analista de riesgo “opina” acerca de determinada opción, lo hace basado en hechos del pasado y en innumerables datos técnicos que lo llevan a fundamentar su opinión, calificando a esa opción, fondo, riesgo país o aquello de lo que opina.

Decir que mi producto es el mejor, por sí solo no convence, no tiene argumentos sólidos. Cuando hablamos de calidad ¿a qué nos referimos? ¿Cómo medimos la calidad en cada producto?

Hace poco me llegó una gacetilla de prensa de una tabacalera que  entre todo lo que anunciaba decía:

“… asimismo, xx xx  trabajará para cimentar su éxito comercial… bla, bla, bla …con nuevas opciones para seguir satisfaciendo a sus consumidores con productos de mayor calidad.”

Me pregunto: ¿Cómo se mide la calidad de un cigarrillo? ¿Cómo podemos saber -a la hora de elegir un cigarrillo- si estamos comprando uno “de calidad” o “berreta” ¿Por la velocidad con la que te mata? ¿Por la cantidad de células cancerígenas que te genera en la unidad de tiempo?

¿Qué opinás?

BONUS TRACK

En el siguiente cuadro vemos una comparación entre las implicancias en el uso de HECHOS y OPINIONES: los actos lingüísticos que utilizamos para referirnos a ellos; la forma en que los usamos respecto a la realidad, a lo que es verdadero o falso; su relevancia y su validez y en qué tiene que estar puesto el compromiso cuando utilizamos unos u otras.

HECHOS OPINIONES
Acto lingüístico: Afirmaciones Acto lingüístico: Juicios
•Describen la “realidad”
(No la cambian)
•No describen la “realidad”.
(ni la cambian)
•Observables por terceros •Son personales
•Hablan de lo que ocurre •Hablan de quien los emite
•Relevantes o irrelevantes •Válidos o inválidos
 •Verdaderos o falsos   •Fundamentadas o no
 •Compromiso con la VERDAD  •Compromiso con la VALIDEZ
y la FUNDAMENTACIÓN

 Tengamos en cuenta que la relevancia de lo que afirmamos es una opinión personal; que la validez para opinar también depende de la autoridad que nos den para hacerlo [en mi caso, yo no tengo ninguna autoridad para opinar de medicina o de fútbol pero sí sobre seguros de personas]; también consideremos que las opiniones se deben fundamentar con hechos y/o estándares y que cuando afirmamos nuestro compromiso tiene que estar puesto en decir la verdad, mientras que cuando opinamos tiene que estar puesto en que éstas sean válidas y fundamentadas… Opinar… Opina cualquiera.

“Opinamos de una persona que es íntegra cuando puede probar lo que afirma y fundamentar lo que opina”

 

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2 Responses to SemanaRAF 44 – 2010

  1. Monica dice:

    Estimado Mariano:
    Siempre cuando emitimos cualquier expresion tiene incluída nuestra emoción, y como toda emoción habla de nosotros mismos.
    Toda afirmación sobre un hecho lleva algo de pasion.Quizas escape lo escrito.Por ejemplo. La camisa es blanca. Escrito termina ahí. Pero si verbalizo es imposible no mostrar la emocion que eso causa.
    Por algo dicen que las palabras cuando salen de la boca son como balas saliendo de un arma. No se puede volver atras.

    Saludos cordiales y buen fin de semana.

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  2. […] en el SemanaRAF 44 del año 2010 estuvimos hablando acerca de este particular acto del habla y decíamos ahí que cuando emitimos […]

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