SemanaRAF 28 – 2010

FUEGO EN EL CORAZÓN

[Tiempo estimado de lectura: 4’20”]

No vamos a hablar aquí de una nueva telenovela, pero sí de un “drama” de la vida real: el trabajo cotidiano.

¿Qué es lo que nos hace trabajar? Cada uno internamente puede encontrar docenas de razones por las cuales le encanta trabajar y… (OK! ¡Está bien!)… docenas de razones por las cuales “detesta” trabajar y quizás una razón por la que eventualmente y en condiciones muy especiales le encanta  (ligeramente…) trabajar.

¡Pero no nos engañemos! Muy dentro de nosotros (y no tan profundamente) tenemos el firme sentimiento de que nuestro trabajo nos gusta. Cada día encontramos cosas nuevas y retos interesantes. Siempre hay algo que aprender y siempre hay dificultades, por supuesto, pero son precisamente estas dificultades las que hacen interesante un oficio.

Y ¿qué es lo que nos mueve cada día? Así como en el motor de un vehículo la chispa y el fuego desplazan con fuerza los pistones y lo hacen subir las más empinadas colinas, así también dentro de nosotros existe algo que nos empuja cada día: el fuego de nuestros corazones.

Suena cursi, ¿verdad? Pero en este mundo tan competitivo y cambiante sólo sobrevivirán aquellos que respondan con eficiencia a los cambios. La clave para esa respuesta es la determinación de mantener vivo el fuego de su corazón. Sólo serán exitosas las empresas que logren mantener vivo el fuego en el corazón de cada uno de sus empleados.

¡Ponga Fuego en su Corazón! 

Nuestro mundo actual vive enamorado de los números, de las estadísticas, de las calificaciones. Las personas son A, B, C ó C-; “el grupo de trabajo se ha desempeñado a un nivel de tanto por ciento”; “el índice-de-tal-cosa está muy por debajo de las expectativas pero en cambio el coeficiente-de-esta-otra-cosa está disparándose peligrosamente”. Pero si los números son el barómetro del éxito y si las cifras no mienten, entonces ¿como podrían explicarse las siguientes evidencias contradictorias?

Más del 50% de todos los presidentes de las 500 empresas más importantes según la revista “Fortune” sólo alcanzaron promedios C ó C- en la universidad.

El 75% de los presidentes de Estados Unidos provienen de la mitad inferior en sus grados escolares.

Más de la mitad de los empresarios millonarios jamás terminaron sus estudios universitarios

Si nos atuviéramos estrictamente a “los números”, todas esas personas habrían sido derrotadas desde hace mucho tiempo. Infinidad de empresarios, millonarios y billonarios que no han tenido calificaciones, pero sí cantidades de sueños. Es imposible medir con números el tamaño del fuego interior de una persona: su pasión.

Un alto ejecutivo buscador de talentos ha definido muy claramente qué cualidades son las que busca en un líder: “Lo que diferencia a un buen gerente y a un líder dinámico e inspirador está más allá de sus calificaciones. Es la pasión. Esta es la única cualidad que, en esta época difícil, hace resaltar la cabeza y los hombros por encima de los demás.”

La pasión es un compromiso ardiente que hace vibrar todo nuestro ser – cuerpo, mente y espíritu – y nos hace sentir rebosantes de energía y llenos de vida; nos permite activar nuestras fortalezas internas, nuestros recursos y nuestras capacidades e incluso nos permite encontrar energías que no conocíamos. La pasión enciende una chispa que nos inspira a nosotros y a quienes nos rodean para conquistar mayores alturas.

Un conocido profesor de la Escuela de Administración de Harvard, dice que él “clama” por el retorno a un liderazgo vigoroso que sea imaginativo y audaz: “Líderes que sientan emoción por su trabajo y que, por contagio, estimulen a sus subordinados. Ese entusiasmo fomenta relaciones vigorosas y moral alta en toda la organización”. Los líderes inspirados, señala, “llevan a la empresa, superando los problemas, hacia las oportunidades”.

No sólo los líderes y los campeones necesitan pasión: todos la necesitamos. No importa el área de trabajo, nuestra posición o nuestra edad.

Al vicepresidente de ventas de una exitosa empresa multinacional le preguntaron durante una conferencia: “¿Qué individuos son los mejores vendedores?” Dirigiéndose hacia el tablero, trazó una línea vertical para separarlo en dos mitades. A la izquierda, hizo una lista de las técnicas y las aptitudes básicas: conocimiento del producto, buena información sobre la competencia y la industria, buen registro y seguimiento de los clientes, experiencia y éxito en trabajos anteriores. Todos los requisitos de costumbre.

A la derecha del tablero sólo escribió una cosa: “¡Fuego en el corazón!” Observó luego los dos lados del tablero, los señaló y dijo: “Si yo tuviera que hacer una elección, escogería a alguien que tuviera fuego por encima de alguien que llenara los requisitos de experiencia, de educación y de empleos anteriores. Las personas que tienen fuego están más motivadas, son más flexibles, trabajan con más ahínco y son más recursivas. Puedo mostrarles los trucos y entregarles los manuales de ventas. Pero si las personas no tienen fuego en el corazón no podrán llegar a ninguna parte”.

No se pretende acá quitarle la importancia a la información, a las habilidades y a la experiencia. Todo el mundo necesita ser competente en el trabajo, el colegio y el hogar. Todos necesitamos unos  conocimientos básicos. Si usted no conoce el material, si no tiene práctica y no ha realizado su  tarea, seguramente no podrá participar en el juego de hoy, y ciertamente, no sobrevivirá largo tiempo.  Esto se sobre entiende.

Pero la información, las habilidades y la idoneidad sólo le permiten a uno ser “bueno”. Y todos los  que participan en el juego hoy en día son al menos “buenos”. En definitiva, “bueno” no es  suficientemente bueno hoy en día. La pasión, el fuego, el compromiso ardiente y el deseo son las cualidades que lo llevarán de lo “bueno” a lo “excepcional”.

El fuego de su corazón le dará ese impulso extra que lo hará más curioso, más persistente y más  recursivo en su búsqueda de información. El hecho de hacer con pasión su trabajo lo liberará de  sucumbir ante el fracaso y las dificultades que constituyen la regla de hoy. La pasión lo hará sentirse  más motivado para correr riesgos y le dará el “combustible” extra que necesita para seguir  creciendo, aprendiendo, innovándose y afrontando retos.

Adaptado, no sé por quién, de "If it ain't broke, break it".
Roger J. Kriegel y Louis Patler. Warner Books, 1991.
"Si no está roto, rómpalo" Ed. Norma 1993.

 

Un video inspirador que vimos el martes en la reunión de la Agencia y que nos invita a re-pensarnos y a reflexionar acerca de varios aspectos de nuestras vidas. Esperamos que lo disfrutes…

 

Te invitamos a comentar qué cosas te inspiran o llegan más… ¿Qué frase o concepto te llegó más? A mí me resuena mucho la frase:

“…lo que hacemos en la vida hace eco en la eternidad”.

 

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2 Responses to SemanaRAF 28 – 2010

  1. Nahuel Riviello dice:

    Solo quien se atreve a lo absurdo logra lo imposible.

    Me gusta

  2. silvia dice:

    Hola Mariano

    Recién leyendo el RAF semana 28 : sin DESPERDICIO, todo el material ,

    lo de la Pasión y el fuego me encanto me siento totalmente identificada y la verdad me reconfirma que sigue siendo muy bueno esto de andar con la mecha encendida ja, já ,

    Respecto al video tiene varias finalmente me quedo con:” IMAGINEN DÓNDE ESTARÁN Y ASÍ SERÁ ” ya que para que ello no quede en una Ilusión, es necesario tener motivación, Perseverar , insistir, y REDESCUBRIR aún en las circunstancias no tan afortunadas lo mejor de nosotros mismos , CONFIAR, tener fortaleza y SUPERAR OBSTÁCULOS , con espíritu templado ( En el medio) ni con miedo ni con arrogancia
    RECONOCIÉNDO que tanto las aLlianzas positivas como el trabajo en equipo NOS REFUERZAN COMPLEMENTARIAMENTE .

    Cariños

    Silvia

    Me gusta

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