SemanaRAF 26 -2010

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Esta semana me van a disculpar. El sábado jugaron Los Pumas; el domingo la selección de fútbol… Mucha alegría pero mucho estrés también. Ahora me relajé y quedé agotado así que… ¿Para qué quemarme las neuronas cuando podemos recurrir a material que explica muy bien lo que proponemos como proceso de Planificación?

Les dejo este artículo que escribe Fernando Weimberg en el Newsletter del CAPS para que pensemos en cómo encarar nuestros próximos seis meses de este año y en cómo ayudar a nuestros clientes a pensar en los próximos años de sus vidas…

Coaching – Siete Reglas de Oro para establecer objetivos

Un objetivo es un sueño con piernas. En este contexto “sueño” debe entenderse como sinónimo de una situación deseada, de una aspiración. Los objetivos son los que nos hacen avanzar y ponernos en movimiento. Son aquello que queremos lograr. Constituyen el propósito de nuestras acciones. ¿Cuál es la diferencia entre tener un sueño y querer lograr un objetivo?

Para que un sueño se convierta en un objetivo deben darse tres condiciones:

Primero: Cuantificación
Segundo: Plazo
Tercero: Plan de Acción

Por ejemplo: La expresión “me gustaría tener un negocio más grande y más rentable” es una situación deseada. En términos del Coaching lo llamamos un sueño. En cambio si transformamos esta expresión en: “quiero que, en cinco años, mi negocio tenga el doble de clientes y aumente su facturación un 150%, para lo cual pienso abrir dos bocas de expendio nuevas”, ya estamos estableciendo claramente un objetivo.

Esto implica dos tipos de objetivos diferentes:

   
El objetivo del resultado: el destino final, el lugar al que nos dirigimos.
   
El objetivo del proceso: el viaje, la travesía, cómo vamos a llegar al resultado final, el Plan para alcanzar el resultado objetivo.

Existen siete reglas de oro que resultan sumamente útiles para establecer objetivos tanto personales, como profesionales y empresariales o de negocios.

1. El objetivo debe ser expresado en positivo

   
¿Qué es lo que quieres?
   
¿Qué quieres en lugar de lo que tienes?
   
¿Qué prefieres tener?

2. El objetivo tiene que ser específico y medible

   
¿Qué es exactamente lo que verás, oirás o sentirás cuando alcances tu objetivo?
   
¿Cuánto tiempo necesitarás para alcanzarlo?
   
¿Cuándo quieres alcanzarlo?

3. Decide cómo y cuándo medirás el avance en el cumplimiento

   
¿Cómo medirás tu progreso hacia el objetivo?
   
¿Con cuánta frecuencia medirás tu progreso?
   
¿Cómo sabrás que has logrado el objetivo?
   
¿Cómo verificarás que estás en el camino correcto hacia el objetivo?

4. Organiza los recursos que necesitarás durante la travesía hacia el logro del objetivo

   
¿Qué recursos (objetos, personas, tiempo, modelos, cualidades) vas a necesitar para alcanzar tu objetivo?
   
¿De cuales dispones ya?
   
¿Dónde encontrarás los otros?

5. Se proactivo

   
¿Hasta que punto controlas el cumplimiento de ese objetivo?
   
¿Qué harás para alcanzarlo?
   
¿Qué puedes ofrecer a los demás de tal modo que se interesen por ayudarte?

6. Presta atención al impacto de las consecuencias más allá de ti mismo

   
¿Cuáles son las consecuencias para otras personas importantes?
   
¿Puedes evaluar su impacto en ellas poniéndote en su lugar?
   
¿Cuál es el costo en tiempo, dinero y oportunidad?
   
¿A qué podrías tener que renunciar?
   
¿Cómo quedará afectado el equilibrio entre los diferentes aspectos de tu vida cuando alcances ese objetivo o durante su consecución?

7. Elabora un Plan de Acción

   
  Un objetivo, sobre todo si es a largo plazo, puede parecer intimidador. El Plan de Acción fracciona el objetivo en pasos pequeños, cada uno de ellos claramente tangibles. Es el mapa de tu viaje. Tu GPS.
Como mencionábamos anteriormente, cuando defines los pasos hacia tu objetivo le estás poniendo piernas a tu sueño. Pero para emprender la acción es necesario que te sientas motivado. Es por ello que los objetivos tienen que ser difíciles pero también realistas. Necesitas esforzarte para alcanzarlos pero también saber que son posibles. Debido a esta condición es que la figura de un Coach, en estos casos, se hace indispensable. Alguien que guía, acompaña y enseña, y que si bien no siempre tiene todas las respuestas, al menos conoce todas las preguntas.

Basado en el libro Coaching con PNL, de Joseph O´ Connor y Andrea Lages, Ed. Urano

Fernando Weimberg

El Dr. Fernando Weimberg es especialista en Planificación Financiera Personal en Empresa & Familia. Miembro del Instituto de Planificación Financiera del CAPS (Consejo Argentino de Planificación Sucesoria, Patrimonial y Financiera) Asociación Civil.
fweimberg@caps.org.ar

Fuente de la nota: http://www.caps.org.ar/news/86/newsletter-junio-10.html

Esperamos tus comentarios…

“Espero pasar el resto de mi vida en el futuro, por eso quiero estar razonablemente seguro de qué tipo de futuro será. Esa es mi razón para planificar.” Charles F. Kettering

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